Miles de musulmanes radicales se extienden por Alemania bajo la batuta del yihadismo

David Odalric de Caixal i Mata: Historiador Militar, experto en Geoestrategia Internacional y Terrorismo Yihadista. Director del Área de Seguridad y Defensa de INISEG (Instituto Internacional de Estudios en Seguridad Global). Director del Observatorio contra la Amenaza Terrorista y la Radicalización Yihadista (OCATRY). Membership in support of the AUSA (Association of the United States Army) Miembro asesor de la Sección de Derecho Militar y Seguridad del ICAM (Ilustre Colegio de Abogados de Madrid). Membership in support of the Friends of the Israel Defense Forces. Miembro del Consejo Asesor del Likud-Serbia (Israel).  Miembro de Honor de la Academia Europea de las Ciencias, Artes y Humanidades.  Analista del Grupo de Investigación del EU-HYBNET (Red Europea en Amenazas Híbridas)

Pierre Vogel es uno de los islamistas más influyentes de Alemania. Desde 2006, este musulmán converso es predicador activo y en internet se pueden encontrar numerosos videos suyos. Distribuye tesis muy controvertidas sobre todo entre el público joven. Vogel considera una obligación que las mujeres musulmanas se cubran la cabeza con el velo. Sin embargo, considera la violencia contra los inocentes, los atentados terroristas y los crímenes de honor incompatibles con el islam. Según la Central Federal de Formación Política, su visión del mundo es una división estricta entre comportamiento islámico y no islámico, verdadero y falso, bueno y malo… Desde el punto de vista de las fuerzas de seguridad, los sermones de Vogel podrían contribuir a la radicalización de jóvenes muy religiosos.

Fuente: www.caixal.com

Sven Lau es compañero de batalla de Pierre Vogel. Con el cambio de siglo, este hijo de padres católicos se convirtió al islam y a los pocos años pasó al salafismo. Lau trabajó de bombero en Mönchengladbach hasta 2008 y después regentó una tienda de objetos para la devoción islámica. Durante un tiempo, Lau fue presidente de la asociación “Invitación al Paraíso”. Según sus propias afirmaciones, viajó varias veces a Siria en los últimos años para prestar ayuda humanitaria. En septiembre se dio a conocer cuándo, acompañado por otros salafistas, fundó en la ciudad de Wuppertal la llamada “Sharia Polizei” (Policía de la Sharia), cuya función era impedir que los jóvenes islamistas entrasen en salas de juego y bares. También implantaban las llamadas “Sharia Control Zone”. Es decir, zona controlada por la Sharia. El fiscal inició un proceso contra él por atentar contra el derecho de reunión.

Ibrahim Abou-Nagie

Nacido en 1964 en el campamento palestino de refugiados Nuseirat, en la franja de Gaza, en 1994 recibió la ciudadanía alemana. Aunque Abou-Nagie no tenga una formación teológica, se le considera uno de los predicadores salafistas más influyentes de Alemania. Distribuye sus textos en internet, donde defiende una interpretación estricta del islam. Diferencia entre musulmanes y no musulmanes, y administra la página “La verdadera religión”. Los miembros de la red homónima impulsaron la campaña “Mentiras”, con la que repartían ejemplares del Corán en ciudades alemanes. Esta campaña esconde un potencial de peligro, ya que se trata de una cooperación entre salafistas políticos y yihadistas, decía la Oficina de Defensa de la Constitución en su informe anual de 2013.

Hassan Dabbagh

Hassan Dabbagh es alemán de origen sirio. Preside y es el imán de la mezquita Al- Rahman en Leipzig. También administra la “Academia Móvil Islámica”, con la que trata de llevar el islam por toda Alemania. Dabbagh divide a las personas entre musulmanes e infieles, y sus discursos son fáciles de encontrar en internet. En Leipzig, Dabbagh organiza regularmente seminarios pro islam. En el pasado, en estas reuniones se repartieron escritos con textos que atentaban contra la constitución, asegura la Oficina de Defensa de la Constitución en su informe anual de 2013. El estilo agresivo de sus sermones podría contribuir a la radicalización de jóvenes con problemas de personalidad, decía el informe.

Denis Cuspert

Denis Cuspert es un ex músico de rap que actuaba bajo el nombre artístico de “Deso Dogg”. Debido a varios delitos de estupefacientes tuvo que cumplir varias condenas. Hacia el año 2010 se convirtió al islam radical bajo el nombra Abou Maleek y desde entonces se le conoce como un predicador radical. En marzo de 2012, la fiscalía de Berlín abrió un proceso contra él por instigación popular. El mismo año, el organismo responsable de contenidos en los medios para jóvenes eliminó tres canciones de su lista. En julio de 2012 viajó a Egipto y después a Siria para luchar con los yihadistas, donde se le considera uno de los mayores propagandistas del Estado Islámico. En noviembre de 2014, Cuspert apareció en el video de una decapitación publicado por el Estado Islámico. Según el Pentágono, Denis Cuspert, de 39 años, murió el 16 de octubre en un bombardeo contra posiciones del Estado Islámico cerca de Al Raqa (Siria).

Grupos de islamistas en Alemania

Tauhid Germany difunde sobre todo propaganda salafista en internet. La organización mantiene una página web y es muy activa en redes sociales como Facebook y YouTube. Muchos de los videos publicados por la organización parecen tener una fuerte vinculación con el yihadismo. Se pueden encontrar artículos que enaltecen la yihad violenta. Además, en algunas de sus publicaciones se llama al odio contra los infieles. La asociación “Helfen in Not” (HiN- Ayuda en la Necesidad) fue fundada en 2013 y se define como asociación de ayuda a musulmanes en situación de necesidad. Sobre todo, se compromete con los que sufren en la guerra civil en Siria. Según la Oficina de Defensa de la Constitución, en sus eventos benéficos actuaron predicadores de la escena salafista y otros partidarios de esta corriente ayudaron en sus misiones de ayuda a Siria. Tanto la junta como el presidente del HiN son conocidos por la Oficina de Defensa de la Constitución de Renania del Norte-Westfalia como partidarios de ideologías islamistas extremistas.

Ansarul Aser (Ayuda de los Presos) se dedica a apoyar a musulmanes en prisión. La mayoría de las personas a las que atienden pertenecen a grupos yihadistas y están condenados en Alemania y otros países por apoyar el terrorismo. Ansarul Asser anima a los visitantes de su web a entrar en contacto con los presos y apoyarlos moralmente. Además, la página informa sobre excarcelaciones, procesos y sentencias.

Comunidad Islámica Milli Görüs e.V (IGMG)

Con sus 21.000 socios, IGMG es una de las organizaciones islamistas con más miembros de Alemania y su círculo de influencia es aún más grande. La organización se remite al político turco Necmettin Erbakan, fundador de este grupo en los años sesenta. Sus defensores ven al capitalismo y al sionismo como causa de la injusta distribución del mundo en la actualidad. Su líder, Mustafa Kamalak, calificó a la Unión Europea como “Club de Cristianos” y “Club de los Cruzados”. El IGMG recomendó a sus miembros no buscar la amistad con los infieles y en junio de 2012 su periódico publicó: “Es una herejía anticipar las leyes de los hombres a las leyes de dios”.

Silencio ante la evidencia islamista:

Irán ha admitido que ayudó a los yihadistas de Al Qaeda que perpetraron el atentado del 11-S del 2001 en los EEUU que causó la muerte de 3.016 personas y dejando a otras seis mil heridas. Funcionarios iraníes admitieron haber facilitado los ataques terroristas del 11 de septiembre en los Estados Unidos al ayudar secretamente a viajar libremente a los operativos de Al Qaeda que eventualmente volaron aviones comerciales a las Torres Gemelas en la ciudad de Nueva York, según un nuevo comunicado. Mohammad-Javad Larijani, asistente de Asuntos Internacionales en la Judicatura de la República Islámica de Irán, reveló en comentarios en idioma farsi transmitidos por la televisión estatal iraní que los oficiales de inteligencia iraníes ayudaron secretamente a los atacantes de Al Qaeda y les dieron refugio en la República Islámica, según una traducción al inglés publicada por Al Arabiya. Mohammad-Javad Larijani ha declarado en la entrevista del 30 de mayo, que está ganando popularidad en las redes sociales:

Nuestro gobierno acordó no sellar los pasaportes de algunos de ellos porque estuvieron en vuelos de tránsito durante dos horas, y reanudaron sus vuelos sin sellar sus pasaportes. Sin embargo, sus movimientos estaban bajo la supervisión completa de la inteligencia iraní. […] Los estadounidenses tomaron esto como evidencia de la cooperación de Irán con Al-Qaeda y vieron el paso de un avión a través del espacio aéreo de Irán, que tenía uno de los pilotos que llevaron a cabo los ataques y un líder militar de Hezbollah sentado a su lado a bordo, como evidencia de la cooperación directa con Al-Qaeda a través de Hezbollah libanés”.

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Larijani admitió que los funcionarios iraníes no sellaron los pasaportes de los militantes de Al Qaeda para ofuscar sus movimientos e impedir que sean detectados por gobiernos extranjeros. El operativo de Al Qaeda también recibió refugio seguro en Irán. Las declaraciones representan la primera vez que altos funcionarios iraníes admiten públicamente que ayudaron a Al Qaeda y jugaron un papel directo en la facilitación de los ataques del 11 de septiembre. El gobierno de EEUU ha acusado a Irán de jugar un papel en los ataques e incluso multó a la República Islámica con miles de millones como resultado. La Comisión de los EEUU del 11 de Septiembre se reunió para investigar los ataques y concluyó que Irán ayudó a los yihadistas de Al Qaeda. El ex Primer Ministro de Pakistán Nawaz Sharif ha admitido tácitamente en una entrevista que Pakistán jugó un papel en los ataques terroristas del 26/11 de 2008 Bombay. En declaraciones a Dawn, Sharif afirmó que las organizaciones terroristas estaban prosperando en Pakistán y que “actores no estatales” fueron responsables de la serie de ataques coordinados en Mumbai el 26 de noviembre de 2008, que se cobró más de 160 vidas. Sin nombrar a la mente maestra del ataque de Mumbai, Hafiz Saeed y los grupos terroristas de Masood Azhar, Jamaat-ud-Dawah y Jaish-e-Mohammad, que operan en el país con impunidad, el ex Premier Nawaz Sharif dijo: “Las organizaciones militantes están activas. Llámales actores no estatales”.

El 26-N de 2008 tuvo lugar una serie de atentados islamoteroristas perpetrados por diez miembros de Lashkar-e-Taiba, una organización yihadista con base en Pakistán, que llevó a cabo una serie de 12 ataques coordinados de disparos y bombardeos que duraron cuatro días en la ciudad india de Mumbai. Los ocho ataques islamistas comenzaron el miércoles 26 de noviembre y duraron hasta el sábado 29 de noviembre de 2008. 164 personas murieron y 308 resultaron heridas en South Mumbai: en Chhatrapati Shivaji Terminus, Oberoi Trident, Taj Palace & Tower, Leopold Cafe, Cama Hospital, en el centro judío Nariman House Jewish Community Centre, Metro Cinema, y en un carril detrás del edificio Times of India y St. Xavier’s Collage. También hubo una explosión en Mazagaon, en la zona portuaria de Mumbai, y en un taxi en Vile Parle. El gobierno de la India dijo que los atacantes provenían de Pakistán y que sus controladores estaban en Pakistán. El 7 de enero de 2009, Pakistán confirmó que el único perpetrador sobreviviente de los ataques era un ciudadano paquistaní. El 9 de abril de 2015, se le concedió libertad al principal cabecilla de los ataques, Zakiur Rehman Lakhvi. El ex Premier de Pakistán ha tardado diez años en “reconocer” -y en reconocerlo indirectamente-, su participación en los asesinatos contra turistas, población india y judíos en centro de estudios judíos de Chabad Lubavitch del Nariman House Jewish Community Centre. Tanto la República Islámica de Irán y Pakistán no reconoce públicamente sus respectivas implicaciones en los atentados del 11-S de 2001 y del 28-N de 2008, aunque hace pocos días altos funcionarios sí que los han reconocido explícitamente. La Unión Europea no quiere ver las implicaciones de Irán en los atentados en la AMIA Asociación Mutual Israelita Argentina en Buenos Aires, Argentina, el lunes 18 de julio de 1994. Se trató de uno de los mayores ataques terroristas ocurridos en Argentina, con un saldo de 85 personas muertas y 300 heridas, y el mayor ataque sufrido por judíos desde la Segunda Guerra Mundial. Tampoco quiere ver las implicaciones de Irán en el ataque terrorista a la Embajada de Israel en Argentina que sucedió el martes 17 de marzo de 1992 y causó 22 muertos y 242 heridos. Ningún líder político ni de opinión europeo osará criticar a Irán y Pakistán por su participación criminal en atentados contra población en Argentina, India, Estado Unidos. Business is business. Todos quieren vender a Pakistán y a Irán, a pesar de que sus gobiernos apoyan el islamoterrorismo, es el costea pagar para tener negocios y obtener pingües beneficios. Los países de la Unión Europea cierran sus ojos, ensordecen sus oídos y desvían la mirada hacia el vacío para no enterarse de los atentados terroristas y quieren creer las falsedades en las promesas de los ayatolás de Irán de que han frenado su carrera armamentística nuclear, aun sabiendo que la República Islámica de Irán está buscando el arma nuclear, lo que pone en peligro a la misma Europa. Parece que Europa que el dios Cronos – el tiempo en versión moderna- generará una democratización. Todo lo contrario, esa actitud chamberlaina europea, de dhimmitud y apaciguamiento -refuerza el poder totalitario y terrorista de los ayatolás de Irán. No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.

Europa cree que desviando la mirada, tapándose los oídos y cerrando los ojos, los muyahidines (yihadistas) que gobiernan Irán y Pakistán serán más discretos y no atentarán contra las naciones europeas. La Unión Europa quiere creer en Papa Noel, en su versión adulta, y anhela vivir en el país de fantasía de Mary Poppins ¿Hasta cuándo durará la fantasía e hipnosis europea, seducida y narcotizada por el petróleo y los business? Europa tardó en despertarse ante el nazismo, se desveló herida y ensangrentada. Parece que la Unión Europea vuelve a repetir el mismo error

Francia: Macron enterró el plan para rehabilitar las “Zonas de Exclusión”

El presidente Emmanuel Macron redujo sustancialmente los planes para rehabilitar las banlieues de Francia —barrios lastrados por la pobreza e infestados de delincuencia con un alto número de habitantes musulmanes—, y en su lugar ha pedido a los alcaldes y asociaciones locales de la sociedad civil que encuentren soluciones a nivel de base. Este cambio de política se produce después de semanas de debate interno acerca de si es mejor un enfoque de arriba abajo o de abajo arriba para mejorar la vida en las problemáticas banlieues, que son caldo de cultivo para el fundamentalismo islámico y a las que se suele referir como zonas de exclusión, por las peligrosas condiciones con que se encuentran allí la policía y otros representantes del Estado. En un discurso muy esperado en el Palacio del Eliseo el 22 de mayo de 2018, Macron solo anunció varias iniciativas, sin asignación presupuestaria, para las banlieues, incluido un plan para contratar a más policías, mano dura contra el tráfico y un programa de becas en empresas para jóvenes desfavorecidos. Dirigiéndose a 600 asistentes, entre ellos abogados, emprendedores, líderes de comunidades y residentes, Macron dijo que no anunciaría otro “Plan Marshall para los suburbios”, como se llamó a un plan de renovación urbana en 2008, porque al menos diez de las anteriores estrategias han fallado: “No anunciaré un plan urbano o suburbano porque esta estrategia es tan vieja como yo. El primer plan lo presentó Raymond Barre [ex primer ministro francés] más o menos cuando yo nací […] hemos llegado al límite de lo que se puede conseguir con este método. Macron pidió una “movilización general” para sentar las bases de “una política de emancipación y dignidad” basada en “una filosofía de acción” y un “cambio de método” para liberar a los habitantes de los barrios pobres del “arresto domiciliario”. En lo referente a la seguridad, Macron pidió una “sociedad de vigilancia” construida con prefectos, funcionarios electos y residentes donde “cada uno actúa sobre la seguridad colectiva”.

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Las propuestas de Macron están a años luz del ambicioso plan que fue anunciado por el exmiembro del gabinete Jean-Louis Borloo, al que Macron encargó diseñar una gran estrategia para las banlieues. El informe “Vivre ensemble, vivre en grand: Pour une réconciliation nationale” (Vivir juntos, vivir bien: Por una reconciliación nacional), de 164 páginas y hecho público el 26 de abril tras nueve meses de trabajo, enumeraba 19 propuestas dirigidas a producir un “cambio radical”. Entre ellas, poner el foco en la educación, el empleo y la renovación de edificios e infraestructuras en decadencia. La implementación del plan costaría 38.000 millones de euros. “Para cuando se cumplan los cinco años de mi legislatura, quiero que haya cambiado la cara de nuestros barrios, no porque hayamos invertido una determinada cantidad de dinero, sino porque habremos cambiado nuestros métodos”, dijo Macron.

No tiene sentido que dos hombres blancos que no viven en esos distritos se intercambien informes. Eso ya no funciona”.

La reacción inicial al discurso de Macron fue de decepción casi unánime por la oportunidad perdida. “Esperábamos medidas políticas concretas”, dijo el alcalde de Aulnay-sous-Bois, Bruno Beschizza. “Por ahora, no hay nada en la práctica. Salí con las manos vacías”. Stéphanie Daumin, alcaldesa de Chevilly-Larue, una comuna en la periferia sur de París, tuiteó: Esperábamos acciones y compromisos fuertes y sólo hemos tenido palabras. Un jarro de agua fría para los que trabajaron en el #RapportBorloo y que quieren reequilibrar los territorios y volver a la igualdad republicana. El líder de los republicanos de centroderecha, Laurent Wauquiez, describió el discurso de Macron como “un espectáculo político de palabras sin acciones”, y dirigido a “sacarse la foto”. Éric Coquerel, diputado del partido de extrema izquierda. La Francia Insumisa, acusó a Macron de “enterrar” el informe Borloo y “humillar” a los que han trabajado en él. Añadió que Macron había propuesto una serie de medidas sin financiación, inversión o novedad. Stéphane Le Foll, exportavoz del gobierno socialista del presidente François Hollande, tuiteó: “Estamos presenciando la liquidación del plan Borloo”. Marine Le Pen, presidenta del Frente Nacional, señaló que Macron no había abordado los problemas de la inmigración y el islamismo. Apenas una palabra sobre inmigración, apenas una palabra sobre el fundamentalismo islámico. Sabemos perfectamente que hay problemas que en parte son el origen de las dificultades en los suburbios. Negarse a ver la realidad es condenarse a uno mismo al fracaso. Una cifra estimada de seis millones de personas —en torno a una décima parte de la población de Francia— vive en 1.500 barrios clasificados por el Gobierno como Zonas Urbanas Sensibles (zones urbaines sensibles, ZUS), los objetivos principales de la renovación urbana. En octubre de 2011, un informe de referencia de 2.200 páginas, Banlieue de la Républicque (Suburbios de la República) reveló que muchos suburbios franceses se están convirtiendo en “sociedades islámicas separadas” del Estado francés, donde las leyes islámicas están desplazando rápidamente a las leyes civiles francesas. El informe decía que los inmigrantes musulmanes están rechazando cada vez más los valores franceses y sumergiéndose en el islam radical. El informe, encargado por el influyente think tank francés L’Institut Montaigne, fue dirigido por Gilles Kepel, un respetado politólogo y especialista en el islam, junto con otros cinco investigadores franceses. Los autores del informe mostraron que Francia —en la que ahora hay 6,5 millones de musulmanes (la mayor población musulmana de la Unión Europea) — está al borde del estallido social por la no integración de los musulmanes en la sociedad francesa. El informe también revelaba cómo el problema se está viendo exacerbado por los predicadores musulmanes radicales, que están promoviendo la marginación de los inmigrantes musulmanes con el fin de crear una sociedad musulmana paralela en Francia regida por la ley de la sharia. La investigación fue realizada principalmente en los municipios de Clichy-sous-Bois y Montfermeil de Seine-Saint-Denis, dos suburbios que fueron la zona cero de las revueltas musulmanas en otoño de 2005, cuando turbas de musulmanes prendieron fuego a más de 9.000 coches. El informe describía Seine-Saint-Denis como “un páramo de desindustrialización” y dijo que en algunas áreas “un tercio de la población de la ciudad no tiene la nacionalidad francesa, y muchos residentes son atraídos a una identidad islámica”.

Arrabal de Clichy-sous-Bois, en el suburbio parisino de Seine-Saint-Denis, recientemente descrito en un reportaje como un “vertedero de la desisdustrialización” en el que “un tercio de la población no tiene la nacionalidad francesa y numerosos residentes han asumido una identidad islámica” (Imagen: Marianna/Wikimedia Commons).

Otro municipio de Seine-Saint-Denis es Aubervilliers. A veces referido como uno de “los territorios perdidos de la República francesa”, más del 70% de su población es musulmana. Tres cuartas partes de los jóvenes menores de 18 años son extranjeros o franceses de origen extranjero, principalmente del Magreb o el África subsahariana. Se dice que la policía rara vez se aventura en algunas de las partes más peligrosas del municipio. Un día antes del discurso de Macron, los canales de la televisión francesa emitieron imágenes de hombres enmascarados abriendo fuego a plena luz del día en la ciudad portuaria de Marsella, al sur de Francia. Los asaltantes, vestidos de negro y armados con rifles de asalto Kalashnikov, secuestraron a una persona, la introdujeron en un coche y se alejaron ante la impotencia de la policía. Los gánsteres, de los que se cree que están implicados en una lucha territorial por el control del comercio de drogas en la ciudad, “no temen ni a la policía ni a la justicia”, según un oficial, que dijo que la policía “no tenía opciones”, porque les superaban en armas y margen de maniobra. De vuelta en París, Macron admitió que Francia “ha perdido la batalla contra el tráfico de drogas en muchas ciudades”.

El agotamiento civilizacional de Europa y la amenaza del Islamismo:

En una profética conferencia celebrada en Viena el 7 de mayo de 1935, el filósofo Edmund Husserl dijo: “El mayor peligro para Europa es el cansancio”. Ochenta y cinco años después, la misma fatiga y pasividad siguen dominando las sociedades europeas occidentales. Es el tipo de agotamiento que vemos en el descenso de las tasas natalidad europea, la multiplicación de la deuda pública, el caos en las calles y la negativa de Europa a invertir recursos en su fuerza de seguridad y militar. En 2018, en un suburbio parisino, la Basílica de Saint Denis, donde están enterrados los reyes cristianos de Francia, fue ocupado por ochenta inmigrantes y activistas pro inmigración ilegal. La policía tuvo que intervenir para liberar el lugar.

La Policía francesa desaloja a unos 80 inmigrantes y activistas pro inmigración ilegal de la basílica de Saint Denis el 18 de marzo de 2018. (Imagen: YouTube/Kenyan News & Politics. Stephen Bullivant, profesor de Teología y Sociología de la Religión en la Universidad St. Mary de Londres, publicó hace poco un informe: Europe’s Young Adults and Religion (Los adultos jóvenes de Europa y la religión)

“El cristianismo por defecto, como norma, ha desaparecido, y probablemente para siempre, o al menos para los próximos cien años” Según Bullivant, muchos jóvenes europeos “serán bautizados y después no volverán a asomarse por la puerta de una iglesia. Las identidades religiosas culturales ya no se están transmitiendo de padres a hijos. Directamente se les saca de la cabeza…” Y sabemos que la tasa de natalidad musulmana es más alta que la de la población general, y que tienen tasas de retención [religiosa] mucho más altas. Dawkins está aparentemente preocupado de que tras la desaparición del cristianismo en Europa no haya una utopía ateísta, sino un islam en auge. Ese es el principal argumento de Philippe Bénéton en su libro Le dérèglement moral de l’Occident (El desorden moral de Occidente): el islam está llenando el vacío cultural de una sociedad sin hijos y que cree —equivocadamente— que no tiene enemigos. Según Radio Sweden, se está bautizando a menos recién nacidos en el país a causa del cambio demográfico. Para 2050, casi una de cada tres personas será musulmana en Suecia, según un informe reciente del Pew Center.

La mentalidad en los medios europeos parece ahora creer que el “mal” sólo proviene de nuestros propios pecados: el racismo, el sexismo, el elitismo, la xenofobia, la homofobia, la culpa del varón blanco occidental y heterosexual, y nunca de las culturas no europeas. Así que Europa postula ahora una idealización infinita del “otro”, sobre todo del migrante. La herencia y el legado de la civilización occidental se trocean pedazo a pedazo para que no quede nada; nuestros valores son objeto de burla y nuestro instinto de supervivencia es inhibido. Es un proceso de descomposición en el que las autoridades políticas parecen haber decidido mediar, como si fuese inevitable. Ahora, la Unión Europea espera a recibir la próxima ola de migrantes, de África. En el importante discurso del canciller alemán, Angela Merkel, en el Bundestag, tras un proceso sin precedentes, largo y difícil, de formar un nuevo gobierno, empleó un tono conciliador sobre la inmigración mientras ofrecía un mensaje inclusivo sobre el islam. “Con 4,5 millones de musulmanes viviendo entre nosotros, su religión, el islam, también se ha convertido en parte de Alemania”, dijo. La política más poderosa de Europa claudicó: evidentemente se olvidó (otra vez) de la diferencia entre los derechos civiles de las personas, de los cuales gozan los ciudadanos musulmanes en Alemania, y las fuentes de la identidad nacional, sobre las que se basa Europa: los valores humanistas y judeocristianos. La comprensión de esta idea podría explicar por qué una semana antes el nuevo ministro de Interior alemán, Horst Seehofer, dijo que “Alemania ha sido moldeada por el cristianismo”, y no por el islam. El cansancio de Europa también se puede ver en un conflicto generacional encarnado en el alarmante aumento de la deuda pública. En Italia, el establishment político se vio sacudido por la elección de dos importantes partidos populistas. Se trata de un país con una deuda de 40.000 euros per cápita, y una carga fiscal equivalente al 43,3% del PIB. La edad media de la población es la tercera más vieja del mundo, junto con una de las tasas de natalidad más bajas del planeta, una de las edades de jubilación más bajas de Europa, y la mayor proporción entre gasto en seguridad social y PIB del mundo occidental. También es un país donde las pensiones suponen un tercio de todo el gasto público y donde el porcentaje de pensionistas respecto a los trabajadores crecerá del 37% actual al 65% en 2040 (de tres trabajadores que sustentan a un pensionista a los tres trabajadores que sustentan a dos pensionistas). Un desafío islamista a esta sociedad cansada y en declive podría ser decisivo. Sólo la población cristiana de Europa es infértil y está envejeciendo. La población musulmana es fértil y joven. “En la mayoría de países europeos —incluidos Inglaterra, Alemania, Italia y Rusia— las muertes de cristianos superaron a los nacimientos desde 2010 a 2015”, escribe The Wall Street Journal. Seguirá habiendo ataques terroristas en Europa, como los que hemos tenido en Francia y Austria. Parece que las sociedades europeas se consideran a sí mismas tan fuertes, y su capacidad para absorber la inmigración masiva tan amplia, que nada les impedirá creer que pueden asimilar y manejar los actos terroristas como los accidentes de tráfico o las catástrofes naturales. El cansancio también parece explicar por qué estos países no toman medidas significativas para derrotar al yihadismo, como cerrar las mezquitas salafistas o expulsar a los imanes radicales. Los extremistas musulmanes entienden esta ventaja: mientras logren evitar otra enorme masacre como la del 11-S, podrán seguir asesinando a gente y debilitando a Occidente sin despertarlo de su inercia. El escenario más probable es que todo continúe: la fractura interna de Europa, dos sociedades paralelas y la devaluación de la cultura occidental. Pieza por pieza, la sociedad europea parece estar desmoronándose irremediablemente.

Bélgica, ¿el primer Estado Islámico de Europa?

El acrónimo en francés del Partido ISLAM belga significa: “Integridad, Solidaridad, Libertad, Autenticidad, Moralidad”. Los líderes del Partido ISLAM quieren al parecer convertir Bélgica en un Estado islámico. Lo llaman “democracia islamista” y tienen un horizonte temporal: 2030.

Fuente: www.caixal.com

Según la revista francesa Causeur, “el programa es pasmosamente simple: reemplazar todos los códigos civiles y penales por la ley de la sharía. Punto”. Creado en vísperas de las elecciones municipales de 2012, el Partido ISLAM obtuvo enseguida unos resultados impresionantes. Sus números son alarmantes. El efecto de este nuevo partido, según Michaël Privot, experto sobre el islam, y Sebastian Boussois, politólogo, podría ser la “implosión del cuerpo social”. Algunos políticos belgas, como Richard Miller, están defendiendo ahora la ilegalización del Partido ISLAM. El semanario francés Le Point detalla los planes del Partido ISLAM: Le gustaría “prevenir el vicio prohibiendo los establecimientos de juego (casinos, salas de juego y agencias de apuestas) y la lotería”. Además de autorizar llevar la pañoleta musulmana en las escuelas y un acuerdo sobre las festividades religiosas islámicas, el partido quiere que todos los colegios de Bélgica ofrezcan comida halal en sus menús escolares. Redouane Ahrouch, uno de los tres fundadores del partido, también propuso segregar a los hombres y las mujeres en el transporte público. Ahrouch perteneció en los años noventa al Centro Islámico Belga, un nido de fundamentalismo islámico donde se reclutaron candidatos para la yihad en Afganistán e Irak. El Partido ISLAM sabe que la demografía está de su parte. Ahrouch ha dicho: «En doce años, Bruselas estará compuesta principalmente de musulmanes». En las próximas elecciones belgas, el Partido ISLAM se dispone a presentar candidatos en 28 municipios. A primera vista, parece una proporción ínfima para los 589 municipios belgas, pero demuestra el progreso y las ambiciones de este nuevo partido. En Bruselas, el partido estará representado por 14 listas de las 19 posibles. Seguramente por eso el Partido Socialista teme ahora el auge del Partido ISLAM. En 2012, el partido logró, cuando se presentaba en sólo tres distritos de Bruselas, dos representantes electos en dos de ellos (Molenbeek y Anderlecht), y sólo falló por un estrecho margen en el centro de Bruselas. Dos años después, durante las elecciones parlamentarias de 2014, el Partido ISLAM intentó ampliar su base en dos distritos electorales, el centro de Bruselas y Lieja. Una vez más, los resultados eran impresionantes para un partido que está a favor de la introducción de la sharía, la ley islámica, en Bélgica. En Bruselas ganaron 9.421 votos (casi el 2%). Este movimiento político empezó al parecer en Molenbeek, “la madriguera de los radicales belgas”, un “hervidero de reclutadores para el Estado Islámico de Irak y el Levante”. Los yihadistas estaban al parecer planeando atentados por toda Europa e incluso en Afganistán. El escritor francés Éric Zemmour, dijo irónicamente que en vez de bombardear Raqa (Siria), Francia debería “bombardear Molenbeek”. En Molenbeek, actualmente 21 funcionarios municipales de 46 son musulmanes.

Casi un tercio de la población de Bruselas ya es musulmán, señaló Olivier Servais, sociólogo de la Universidad Católica de Lovaina. “Los practicantes del islam, a causa de su alta tasa de natalidad, habrá de ser mayoría en ‘quince o veinte años’. Dese 2001 […] Mohamed es el nombre más común que se le pone a los niños que nacen en Bruselas. El partido ISLAM está trabajando en un entorno favorable. Según el alcalde de Bruselas, Yvan Mayeur, todas las mezquitas de la capital europea están ahora “en manos de los salafistas”. Hace unas semanas, el Gobierno belga canceló el alquiler de larga duración de la más grande y antigua mezquita del país, la Gran Mezquita de Bruselas, a la familia real saudí, “como parte de lo que las autoridades dicen que es un intento de combatir la radicalización”. Los funcionarios dijeron que la mezquita era “un semillero para el extremismo”. Un informe confidencial realizado el año pasado reveló que la policía había descubierto 51 organizaciones en Molenbeek sospechosas de tener vínculos con el yihadismo.