Los Yihadistas Latinoamericanos captados en las filas del Estado Islámico y la Amenaza islamista de Irán en la región II Parte

David Odalric de Caixal i Mata: Historiador Militar, experto en Geoestrategia Internacional y Terrorismo Yihadista. Director del Área de Seguridad y Defensa de INISEG (Instituto Internacional de Estudios en Seguridad Global). Director del Observatorio contra la Amenaza Terrorista y la Radicalización Yihadista (OCATRY). Membership in support of the AUSA (Association of the United States Army) Miembro asesor de la Sección de Derecho Militar y Seguridad del ICAM (Ilustre Colegio de Abogados de Madrid). Membership in support of the Friends of the Israel Defense Forces. Miembro del Consejo Asesor del Likud-Serbia (Israel).  Miembro de Honor de la Academia Europea de las Ciencias, Artes y Humanidades.  Analista del Grupo de Investigación del EU-HYBNET (Red Europea en Amenazas Híbridas)

Más de tres décadas han pasado del atentado de Hezbollah -apoyado por Irán- en Buenos Aires contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (1994) y Latinoamérica revive de nuevo la pesadilla yihadista, ahora suní, en vista de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Por ahora, la única amenaza directa del ISIS fueron 65 caracteres en Twitter escritos por el integrante Maxime Hauchard tras la matanza de París en noviembre: “Brasil, ustedes son nuestro próximo blanco. Podemos atacar ese país de mierda”, reza el mensaje. Sin embargo, la alerta es máxima. Los ojos del continente y del mundo están puestos ahora en Brasil. El Gobierno con el ejército más poderoso de la región desplegó 85.000 militares y agentes durante la celebración de los JJOO. Pero eso no es suficiente. La prevención se está descubriendo como un arma esencial para combatir ese tipo de terrorismo. Ejemplos como los Juegos de Londres 2012 muestran cómo el trabajo de Inteligencia es mucho más efectivo que la seguridad visible, en la calle. En vista de los recientes atentados de Francia, Alemania y Bélgica -países con estructuras contraterroristas mucho más preparadas-, el riesgo en Brasil resulta ineludible. La amenaza yihadista en

América Latina, la región del mundo con menos atentados, vive prácticamente al margen del terrorismo islamista internacional, más allá de algún incidente como los atentados de los 90 contra representantes israelíes en Argentina, la preocupación sobre la zona de la Triple Frontera (Argentina, Brasil y Paraguay) o sobre el espacio que proporcionan los Estados fallidos como Haití para la amenaza yihadista. Buena muestra de la tranquilidad que existe en América Latina por ser la región del mundo donde se han registrado menos atentados de islamistas radicales, es que en la manifestación que hubo en París de todos los mandatarios internacionales tras los atentados de Charlie Hebdo en noviembre de 2015, no hubo ni un solo mandatario de Latinoamerica. Sin embargo, aunque los grupos de terroristas y militantes islamistas no parecen estar activamente presentes en América Latina, la posibilidad de que desarrollen lazos estratégicos con organizaciones del narcotráfico, si es que representa una amenaza importante para la seguridad. Tenemos que tener en cuenta que los “Estados Fallidos” por la falta de instituciones reales y de seguridad son el caldo de cultivo perfecto para atraer a organizaciones terroristas islamistas, por lo que hay una preocupación de que estos aparezcan en Centroamérica. Sin embargo, uno de los mayores peligros para que el yihadismo aparezca en la región son sus vínculos con el narcotráfico. Hay que tener en cuenta de que los carteles del narcotráfico y los grupos terroristas utilizan los mismos intermediarios para obtener armas, blanquear dinero y mover productos ilegales a través de sus fronteras. Las Triple frontera es objeto de vigilancia por parte de las autoridades estadounidenses, que han advertido que la gran comunidad de inmigrantes musulmanes que habita en la zona, sumándole las redes de contrabando, narcotráfico e inseguridad de la zona podrían derivar en el desarrollo de organizaciones como el Estado Islámico, Al-Qaeda y Hezbolá, que están presentes en la región y con la posibilidad de que se pudieran activar células durmientes. La propaganda para reclutar combatientes en la Yihad, sea en Siria o Irak, se encuentra traducida a varios idiomas incluyendo el castellano. La propaganda de convocatoria, ha recibido el nombre de “turismo para yihadistas

Los yihadistas latinoamericanos en Siria e Irak son poco mencionados pero constituyen una fuerza de hombres y mujeres de creciente significación. Los “yihadistas latinos” provienen de Argentina, Brasil, Chile, Trinidad Tobago y México. Otros informes mencionan yihadistas de Colombia y Honduras. Los islamistas de DAESH se enfocan en la creación de un califato basado en la Unidad de Dios y los principios del profeta, por medio del establecimiento de la Sharía (ley islámica), regida por el Corán y la Sunna (los dichos del profeta, la transmisión oral), es decir procuran llevar conceptos más apegados a los principios religiosos del salafismo (Islam primitivo). Este grupo realiza ataques a objetivos específicos, con mucha violencia, emprendiendo su “guerra santa” contra lo que consideran impuro e infiel, de un modo similar que lo realizan grupos de la misma tendencia, de entre los que se desprende Al Qaeda. La diferencia sustancial quizás es el orden estructural que tiene para conformar algo estable, institucional y no solamente planear ataques y cambiar de sedes constantemente, el proyecto del Califato Islámico es más ambicioso y enfocado que el de otras tendencias islamistas. El último punto desarrollado por DAESH tiene que ver con planear atentados en países occidentales. Se atribuyeron los ataques terroristas de París en noviembre de 2015 y enero de 2016, también se han atribuido ataques contra objetivos rusos en el Sinaí egipcio y han amenazado con realizar otras acciones en grandes ciudades de Occidente, incluyendo dentro de los Estados Unidos.

Fuente: OCATRY (Observatorio contra la Amenaza Terrorista y la Radicalización Yihadista) www.ocatry.org

Sin olvidarnos de los atentados de Bruselas y los operativos policiales que en los últimos días han desarticulado nuevas células terroristas y los atentados perpetrados en Francia y Austria. Analistas en terrorismo como David Rapoport y Alex Schmidt, dividieron las acciones terroristas por época e inspiración (así como modo de operar). Y desde su visión los movimientos islamistas ingresarían en una 4ta ola de calificación que son los grupos inspirados en dogmas religiosos. Ola que comenzó con la Revolución Islámica de 1979. En una lucha por principios religiosos, cualquier guerra que busque debilitar solamente grupos no logrará su objetivo. En el caso del islamismo, se está delante de una guerra que comienza con un adoctrinamiento, promovido por los líderes religiosos de ese pensamiento y que se expande, tanto entre los musulmanes nacidos, como principalmente entre los conversos, por lo que los imanes que enseñan doctrinas salafistas son la principal arma de reclutamiento que tienen hoy los movimientos islamistas, tanto para luchar en el Medio Oriente como para perpetrar atentados en “países infieles al Islam”. Entonces, existen riesgos de ataques en territorios del continente sudamericano. La respuesta es sí, ya los hubo en 1992 y 1994 por parte del Hezbollah en la Rep. Argentina. Ya lo sufrieron los estadounidenses en el 2001 por medio de un ex aliado contra los soviéticos, el grupo Al Qaeda dirigido por el CIA Osama Bin Laden. Y se puede repetir la tendencia si no se hace la lucha desde el flanco doctrinal de las mezquitas salafistas y la expansión de los discursos de odio islamista por redes, las alarmas están activadas y si se menosprecia la capacidad que ha demostrado este tipo de agrupaciones, pronto las consecuencias volverán a ser nefastas. América Latina y el Caribe no son ajenas al terrorismo yihadista. Los terroristas de América Latina han sido formados bajo una estricta disciplina predicada en la religión, por lo que han establecido alrededor de 90 «centros culturales» en la región, todo lo cual debería convocar a los gobiernos a un trabajo profundo ante la preocupación de cómo se está formando islamistas regionales. Se trata de jóvenes conflictivos, con un grave vacío de identidad a quienes el islamismo les ofrece una identidad pura y el calor de pertenecer a una comunidad solidaria y muy unida.

En los últimos 5 años la actividad proselitista se ha intensificado en Latinoamerica mediante elementos de la Guardia Revolucionaria iraní y de su aliada libanesa Hezbollah, que llevan adelante tareas de captación, reclutamiento, adoctrinamiento, incluidos viajes a la ciudad sagrada de Qom, donde culmina el entrenamiento político y religioso. Los elementos formados regresan luego a sus respectivos países para generar a su vez nuevas «misiones culturales» a modo de pantalla. El proceso de radicalización no necesariamente requiere de una figura presencial como un imán en una mezquita o alguien que entable un vínculo cara a cara con el potencial atacante. Hoy las redes sociales son la primera vía de radicalización. Un ejemplo de ello es que el principal comandante de operaciones de ISIS era checheno y no tenía nada que ver con imanes ni mezquitas. Con el uso de las redes sociales como principal arma de reclutamiento y difusión de las doctrinas religiosas, los terroristas ya no necesitan de lo anterior.

Foto 1: Suhail Assad con dirigentes de ASPRET en Perú/Foto de la izquierda; Foto 2: Edwar Quiroga Vargas distribuyendo el Corán en las oficinas de ASPRET. Foto 3: Síntesis ideológica de ASPRET: En el muro una iconografía del “Che” Guevara y sobre el escritorio el Corán. Foto 4: Edwar Quiroga Vargas, con Suhail Assad (Segundo desde la Izquierda). Fuente: OCATRY (Observatorio contra la Amenaza Terrorista y la Radicalización Yihadista) www.ocatry.org

Para la comprensión del actual terrorismo internacional de inspiración yihadista se requiere de un análisis más específico sobre sus fundamentos ideológicos. Los analistas más destacados en asuntos de islamismo y de terrorismo yihadista en la actualidad, Gilles Kepel, Olivier Roy y Marc Sageman, plantean que el terrorismo yihadista logra articularse basándose en 3 elementos fundamentalmente: “la ideología yihadista, las circunstancias sociales que facilitan su difusión, el papel de los pequeños grupos locales y los lazos que les unen a la red terrorista global” (Avilés, 2005, párr. 10). La yihad terrorista global se basa en una lectura salafista del islam y lo constituyen solo una minoría de la umma–comunidad islámica mundial–. Como se mencionó anteriormente, el salafismo hace referencia a una ideología que tiene pretensiones de devolver al islam la pureza de sus orígenes, fundamentándose en la lectura literal del Corán y las Sunnas –revelaciones de los dichos, hechos y asentamientos del profeta Mahoma y de su manera de proceder– y “rechazan no sólo todas las innovaciones derivadas de la influencia occidental, sino también toda la cultura que los musulmanes han venido elaborando con posterioridad al momento fundacional” (Avilés, 2005, párr. 11). Esta vuelta de los musulmanes a sus orígenes se puede conseguir por dos vías. La primera, a través de la predicación –dawa– o a través del combate –yihad–, dirigido contra el enemigo cercano (los falsos musulmanes) o el lejano (los infieles). Los propagandistas actuales del salafismo yihadista, el líder fallecido de Al Qaeda, Osama Bin Laden y su actual líder Al Zawahiri, líder actual del autodenominado Estado Islámico, Abu Bakr al- Baghdadi, han dado prioridad al enemigo lejano. Por tanto, el terrorismo que actualmente han orquestado grupos como Al Qaeda y el autodenominado Estado Islámico ha sido fundado en la difusión de la ideología yihadista, para que personas aparentemente normales cometan atrocidades basándose en la ideología extrema del salafismo yihadista: “que genere marcos de alineamiento colectivo, aunque la ideología por sí sola tampoco constituya una explicación satisfactoria a la violencia”

Si a juzgar por los datos del Consejo de Seguridad de la ONU, en Siria e Irak habría más de 25.000 ciudadanos extranjeros combatiendo al servicio de EI y Al Qaeda provenientes de más de 100 países, al menos un centenar de ellos serían latinoamericanos y caribeños según el departamento de Defensa de Estados Unidos. Este grupo de cien yihadistas habría llegado hasta Siria e Irak “desde Surinam, Trinidad y Tobago, Jamaica o Venezuela» La tecnología y las redes sociales juegan un papel esencial en este reclutamiento. Abu Hudaifa Al Meksiki, es un buen ejemplo: El Mexicano, su apodo en árabe, se dio a conocer en diciembre de 2014 en varias cuentas de Twitter asociadas al Estado Islámico, según hizo público el Centro Estadounidense Consorcio para el Análisis y la Investigación del Terrorismo (TRAC), y habría sido utilizado por el Estado Islámico para poner cara a sus combatientes extranjeros. “Al Qaeda tiene un largo historial de amenazas en la zona” y el auge del Estado Islámico “ha provocado que el terrorismo islamista comience a ganar peso en la agenda de crisis en situación de amenaza anti-terrorista” del gobierno mexicano. Otro de los mexicanos con nombre y apellido en esta yihad global, esta vez enrolado en una célula activa de Al Qaeda, fue juzgado el 19 de marzo de 2015 en California y condenado a diez años de prisión por tratar de viajar hasta Afganistán para «luchar contra los marines estadounidenses» Miguel Alejandro Santana Vidriales fue capturado por el FBI tras viajar a México, desde donde pretendía emprender trayecto a Afganistán para, según la sentencia judicial, realizar atentados con «coches y explosivos C-4 sobre bases militares», bien en «suelo estadounidense o afgano» El reclutamiento de combatientes para el Estado Islámico es un fenómeno global, aunque posiblemente menor en América Latina que en el resto del mundo. Es el caso de Bastián Alexis Vásquez y Francis Peña Orellana. El primero, un noruego de 25 años hijo de chilenos, abandonó su pueblo noruego de Skien para unirse a la filas de Estado Islámico bajo el nombre de Abu Safiyya, tal y como se presenta en uno de los vídeos detectados por la policía noruega en Youtube. La segunda, detenida por las autoridades españolas en enero de 2015, fue acusada de reclutar mujeres yihadistas para enviarlas vía Turquía hasta el territorio de Estado Islámico. Peña Orellana, de 25 años, nació en la localidad chilena de Viña del Mar aunque vivía desde hace nueve años en España, según el auto judicial. Las primeras informaciones sobre la presencia de ciudadanos de América Latina, europeos y estadounidenses de origen latinoamericano combatiendo en Siria e Irak fueron publicadas en 2013 por el Instituto Británico de Defensa IHS Jane’s, que calificaba a estas personas como «yihadistas exóticos«—hablaba también de colombianos, hondureños, costarricenses y brasileños.-

Irán sigue siendo el Estado Patrocinador más activo del terrorismo. La participación de Irán en la planificación y apoyo financiero a los ataques terroristas en todo Oriente Medio, Europa y Asia Central es una realidad. La fuerza Qods, la rama de las fuerzas de elite dela Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), es el principal mecanismo del régimen para cultivar y apoyar a los terroristas en el extranjero. La Fuerza Qods proporciona ayuda en forma de armas, entrenamiento y financiación a Hamás, Hezbollah y otros grupos terroristas palestinos como la Yihad Islámica Palestina (PJI) o el Frente Popular de Liberación de Palestina (FPLP) Fuente: OCATRY (Observatorio contra la Amenaza Terrorista y la Radicalización Yihadista) www.ocatry.org

Un informe publicado por un instituto de inteligencia muestra la globalización del Estado Islámico: ya no recluta combatientes cerca de Siria e Irak, sus principales territorios de acción. Dentro de sus filas hay 26 sudamericanos provenientes de Argentina y Brasil. El reclutamiento de los países de América se produjo a través de las redes sociales, especialmente en la primera fase del proceso, cuando el grupo comenzaba a expandirse. Los ciudadanos de los países más alejados llegan hasta el ISIS a través de simpatizantes del grupo en Twitter, especialmente. Sin embargo, «no se ve un patrón de reclutamiento similar al de Europa o los países que conformaban la Unión Soviética«, sostiene el instituto de inteligencia. «Los números son muy bajos», asegura de todos modos el documento al referirse a los yihadistas sudamericanos. Se entiende: su proporción es infinitamente menor si se la compara con los 6.000 tunecinos, 2.500 sauditas, 2.400 rusos, 2.100 turcos y 2.000 jordanos. Sin embargo, se maneja poca información respecto al número de combatientes originarios de América Latina. Esta historia cambió con la aparición de Bastián Alexis Vázquez, conocido entre los yihadistas de Oriente Medio como Abu Safiyya. La aparición de Bastián en el campo de batalla, sentó un funesto precedente de mujahidines latinos. Conocidos como los “yihadistas exóticos”, en su mayoría provienen de países como Argentina, México, Brasil, Chile, Colombia, Honduras, y hasta Trinidad y Tobago, según un reporte publicado por el diario británico Daily Telegraph, en junio de este año. Por otro lado, la revista de defensa Jane´s indica que un número importante de integristas sudamericanos perdieron la vida en las cercanías de Damasco, en un intento de hacerse con el poder. El magazine también señala que 36 brasileños y 150 mexicanos se enrolaron al autoproclamado califato, siendo el caso de Abu Hudaifa al Meksiki (el mexicano en árabe), el más destacado. Este joven del que se tiene poca información, apareció en una fotografía publicada en internet el 16 de mayo del año pasado. En la imagen, el terrorista aparece en un paisaje desértico, con el rostro cubierto, y portando un fusil de asalto. Al Meksiki habría caído muerto en la ciudad kurda de Kobane, escenario de los enfrentamientos más sangrientos por parte de ISIS. «El éxito del ISIS supera los sueños de otros grupos terroristas, que ahora parecen pasados de moda, como Al Qaeda.

El Estado Islámico ha alentado a decenas de miles de yihadistas a unirse a sus filas y ha inspirado a otros a convertirse en simpatizantes. La revista de defensa Jane’s, habría indicado en un estudio de investigación que 23 argentinos habrían muerto en Siria probablemente integrantes de Al Qaeda o Al Nusra. Un argentino y una chilena, muertos en las cercanías de Damasco, fueron mencionados como pertenecientes a un grupo fundamentalista islámico checheno. Asimismo, la publicación británica mencionaba sobre la muerte, entre otros, de 150 mexicanos y 36 brasileños. Noticias proveniente de Madrid, dan cuenta que un argentino fue detenido recientemente en España como integrante de una red que suministra combatientes a una brigada denominada Al Andalus de las filas de la organización Estado Islámico en Irak y el Levante (ISIS por sus siglas en inglés). Estos antecedentes públicos, solo tienden a ilustrar que la problemática del yihadismo también podría eventualmente tener graves repercusiones futuras en América Latina. Para la Argentina que ya atravesó dos dramáticos y criminales atentados terroristas, el tema no debería ser menor. En particular al conocerse poco de la conexión local. Consecuentemente, es natural preguntarse cuáles son las medidas que el gobierno argentino se encuentra adoptando para prevenir el terrorismo internacional islamista. Otro interrogante – incluyendo el temor- es que los islamistas fundamentalistas latinoamericanos tengan aun centros de contactos activos en la región o en algún momento vuelvan a los países de origen. Estas preocupaciones aumentan ante los vaivenes de una política exterior, cuanto menos, confusa o desinteresada en Medio Oriente. Además cuando el gobierno siquiera se ha dignado a emitir un comunicado oficial condenando las terribles muertes de los periodistas norteamericanos brutalmente decapitados por el ISIS.

Foto 1: En 2017 fue detenido un hondureño, miembro del ISIS llamado Vicente Solano, acusado de intentar volar con explosivos un centro comercial en Miami
Foto 2: Harlem Suárez, un cubano norteamericano, detenido por el FBI tras planear un atentado en nombre del Estado Islámico. Su intención era poner una bomba en una playa de los Cayos de Florida.
Foto 3: James Medina, alias, James Muhammad, fue detenido en 2016 por el FBI. Había planeado detonar un artefacto explosivo en la sinagoga Aventura Turnberry Jewish Center. Fuente: OCATRY (Observatorio contra la Amenaza Terrorista y la Radicalización Yihadista) www.ocatry.org

Irán, Venezuela y la expansión del islamismo en America latina

Durante más de dos décadas, Irán ha expandido su influencia en América Latina, ayudado por la llamada «marea rosa», el giro hacia la izquierda política radical en la región que comenzó en la década de 1990. Y si bien la muerte en 2013 del venezolano Hugo Chávez, el principal artífice de este movimiento, parecía haber revertido esta tendencia, luego de algunos reveses iniciales, las fuerzas de izquierda se han recuperado y han hecho remontadas relevantes en áreas clave. Una vez más, Teherán tiene nuevas oportunidades para penetrar en la región con el objetivo final de amenazar la seguridad de Estados Unidos desafiando su hegemonía en su propio patio trasero.

Teocracia islámica mezclada con antisemitismo

Durante la Guerra Fría, los movimientos revolucionarios latinoamericanos siguieron un enfoque marxista convencional con un fuerte elemento antirreligioso. Esto no solo estaba dirigido a las élites clericales católicas (que eran ampliamente percibidas como aliadas con dictadores conservadores) sino a cualquier forma de práctica religiosa. En Cuba, por ejemplo, las religiones afrocubanas de base (Santería, Palo) fueron perseguidas junto con el catolicismo. La religión, cualquiera que fuera el credo, se consideraba el opio de las masas. La lucha de la Unión Soviética con las minorías musulmanas potencialmente secesionistas alimentó aún más la narrativa entre los movimientos revolucionarios latinoamericanos de que la religión era un obstáculo para una revolución proletaria. Sin embargo, esto comenzó a cambiar en la década de 1980. El respaldo a la revolución iraní por parte de figuras de izquierda como el teórico social francés Michel Foucault anunció una transformación en el enfoque marxista de la religión. Aún se desconfiaba del cristianismo en América Latina, pero el Islam parecía potencialmente maduro para una alianza.

El elogio de Foucault de la revolución islámica como «una gran justa bajo los emblemas tradicionales, los del rey y el santo, el gobernante armado y el desterrado indigente, el déspota frente al hombre que se levanta con las manos desnudas y es aclamado por un pueblo, despertó simpatías en la región. Un régimen que llamó a los Estados Unidos «el Gran Satán» parecía encajar bien con los movimientos fuertemente comprometidos con el antiamericanismo. Bajo la lógica simple pero implacable de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo, la izquierda latinoamericana comenzó a mirar al régimen islamista de Teherán como una fuerza política con la que podría trabajar. Irán atravesó la puerta con una pancarta antisemita junto a la antiamericana. Y el antisemitismo es más virulento en el único país que alberga al mayor número de judíos de América Latina: Argentina. Mientras que en la Segunda Guerra Mundial la mayoría de los países del hemisferio declararon la guerra a las potencias del Eje, el presidente de Argentina, Juan Domingo Perón, se negó a hacerlo, y un número significativo de nazis fueron recibidos calurosamente allí después de la guerra.

Durante la década de 1970, Argentina fue gobernada por juntas militares de derecha que a menudo circulaban teorías de conspiración antisemitas. Mientras los movimientos revolucionarios argentinos lucharon contra las dictaduras y finalmente lograron restaurar la democracia, el antisemitismo continuó extendiéndose por todo el país; y aunque este antisemitismo fue alimentado originalmente por juntas de derecha, posteriormente se volvió más frecuente en la izquierda bajo la vieja farsa de que los judíos controlan las finanzas y explotan al proletariado. A medida que el régimen iraní intensificó su retórica antisemita en los años siguientes, las ideologías de la izquierda latinoamericana y la teocracia islámica convergieron aún más. En 1994, terroristas respaldados por Irán detonaron un coche bomba frente al centro judío Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires, matando a ochenta y cinco personas. Pronto se supo que Teherán era el responsable, pero nunca nadie ha sido llevado a juicio. A pesar de la presión de los sucesivos gobiernos argentinos, Irán se negó a cooperar o extraditar a los nombrados por los investigadores.

Un hombre camina entre los escombros tras la explosición en el edificio de la Asociación Mutual Israelíta Argentina – Fuente: AFP. Los ecos del horror del mayor atentado perpetrado en Argentina resuenan 25 años después. La explosión del edificio de la Asociación Mutual Israelita Argentina, el 18 de julio de 1994, dejó 85 muertos y más de 300 heridos. En el número 633 de la calle Pasteur de Buenos Aires aún resuenan los ecos del horror. Año tras año, cada 18 de julio, la herida que allí se abrió ese día de 1994 sangra más si cabe al honrar la memoria de las 85 víctimas mortales del mayor atentado perpetrado en Argentina, por el que nadie cumple condena. Fuente: OCATRY (Observatorio contra la Amenaza Terrorista y la Radicalización Yihadista) www.ocatry.org

Cuando Néstor Kirchner fue elegido presidente en 2004, imaginó una nueva estrategia y esperaba llegar a un acuerdo con Teherán en el que los investigadores argentinos pudieran interrogar a los sospechosos. El fallo. Kirchner asignó la investigación al fiscal general Alberto Nisman para que llevara el caso a Interpol. Nisman cumplió y, en 2007, logró colocar cinco avisos rojos de Interpol sobre funcionarios iraníes de alto rango que habían participado en el ataque (los avisos rojos dirigen a los agentes del orden de todo el mundo a localizar y arrestar a una persona). Irán, sin embargo, nunca aceptó que sus funcionarios fueran interrogados en Argentina. Kirchner murió en 2009 y fue sucedido en el poder por su esposa Cristina Fernández. En 2015, Nisman volvió a interesarse por el caso de la AMIA y concluyó que la propia Fernández pudo haber estado en connivencia con los iraníes. Estaba decidido a demostrar que ella había propuesto un acuerdo en el que los funcionarios iraníes serían exonerados a cambio de acceder a acuerdos petroleros favorables. Estaba previsto que Nisman presentara pruebas de su caso en 2015, pero murió la noche anterior a su aparición prevista. Su cuerpo fue encontrado con una herida de bala en  la  cabeza. Habiendo  insistido  inicialmente  en  que  Nisman  se  había suicidado, Fernández cambió su historia en cuestión de días bajo una tormenta de  presión pública; reconoció que el fiscal general había sido efectivamente asesinado y afirmó que sus adversarios políticos le habían dado información falsa.

El asesinato aún no se ha resuelto, pero intereses poderosos quieren eliminar a los iraníes involucrados en  el  bombardeo  para  facilitar  los  acuerdos comerciales. Como explican el congresista argentino Julián Obligio y el analista Diego Naveira, si Irán logra adjudicar los atentados de Buenos Aires a su favor, absolviéndose de toda responsabilidad y aumentando su legitimidad internacional como resultado, puede seguir una mejor relación financiera entre los dos países. Si bien este no fue de ninguna manera el primer ataque terrorista relacionado con Irán en la región —el representante de Hezbolá en Teherán bombardeó la embajada de Israel en Buenos Aires, asesinando a veintinueve civiles, en marzo de 1992— y mientras persiste la amenaza de nuevos ataques terroristas, al igual que importante ha sido la agresiva propagación iraní de la ideología yihadista chiíta a través de centros establecidos en América Latina. El arquitecto principal de este esfuerzo ha sido el clérigo iraní Mohsen Rabbani, implicado como el autor intelectual del atentado contra la AMIA. Ya en 1983, mucho antes del bombardeo, Rabbani entrenó activamente a discípulos en Argentina y ayudó a establecer células y posiblemente campos de entrenamiento en el área de la triple frontera, en gran parte incontrolada, donde convergen Brasil, Argentina y Paraguay. Según el informe de Joseph Humire «Después de Nisman«, una de las tácticas frecuentes (y en gran medida exitosas) de Rabbani fue el establecimiento de procesos de certificación halal en la industria alimentaria que sirvieron como tapadera para reclutar yihadistas.

Buenos Aires, July 2016. Participants at a forum on anti-Semitism in Latin America hold photos of the victims of the 1994 bombing of the Asociación Mutual Israelita Argentina Jewish Center. Iranian-backed terrorists detonated the car bomb that murdered eighty-five people. Fuente: OCATRY (Observatorio contra la Amenaza Terrorista y la Radicalización Yihadista) www.ocatry.org

La influencia de Irán en la región se aceleró con la elección de Hugo Chávez como presidente de Venezuela en 1998. Bajo la tutela de Fidel Castro, Chávez intensificó su agenda anti- estadounidense. Aún más influyente en la radicalización ideológica de Chávez fue el sociólogo argentino Norberto Ceresole, un notorio negacionista del Holocausto y teórico de la conspiración antisemita. Fue Ceresole quien primero convenció a Chávez de alinearse con el expansionismo de Irán y el primero en proponer la creación de una Oficina de Inteligencia Estratégica para ser financiada por Hezbollah. El proyecto nunca llegó a realizarse, pero Chávez mostró algunas simpatías iniciales hacia los movimientos yihadistas, independientemente de su afiliación sectaria. Por ejemplo, simpatizaba con el notorio terrorista venezolano Illich Ramirez (también conocido como Carlos el Chacal, que se escondió en Sudán bajo el mandato de Omar Bashir y que finalmente se convirtió al Islam). El ascenso en 2005 de Mahmoud Ahmadinejad como presidente iraní facilitó la cooperación entre los dos países, que culminó en más de doscientos acuerdos bilaterales. Algunos proyectos financieros han permitido la evasión de las sanciones internacionales a Irán, siendo el proyecto más notorio el Banco Internacional de Desarrollo, que opera más allá del alcance de las sanciones.

Durante el mandato de Ahmadinejad, se establecieron vuelos directos entre Caracas y Teherán.  Los vuelos se detuvieron por un tiempo, pero luego se reanudaron y han levantado sospechas entre los analistas. La ruta no tiene viabilidad económica alguna y las autoridades aduaneras de Caracas no han revisado a los pasajeros a su llegada. El verdadero propósito del vuelo semanal parece ser la importación de equipo militar a Venezuela. El régimen de Caracas también envió equipo de misiles a los aliados de Irán en Siria que luego fue utilizado por la dictadura de Assad para atacar a sus oponentes en la guerra civil siria. Además, el Pentágono ha informado que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) ha aumentado su presencia en Venezuela. También hay informes de campos de adoctrinamiento respaldados por Irán (centros donde se introduce la ideología y la propaganda yihadista) cerca de la frontera con Colombia. Más preocupante es que Hezbollah tenga campos de entrenamiento y células activas en la isla de Margarita, donde residen grandes comunidades de personas de origen libanés.

Chávez murió de cáncer en 2013. Durante su enfermedad, su estado de salud se mantuvo en secreto. Pero es plausible que la inteligencia iraní conociera su condición y anticipara su pronta desaparición. Por lo tanto, tal vez previendo que los sucesores elegidos por Chávez no podrían permanecer en el poder, el régimen iraní se movió para expandir su influencia más allá de Venezuela. Chávez ya lo había facilitado él mismo, habiendo emergido como el jefe indiscutible de la izquierda radical en América Latina y el líder principal de la marea rosa. Y utilizó su influencia para mediar en las alianzas que Teherán esperaba establecer con otros países de la región, en particular a través de la formación de la llamada ALBA (Alianza Bolivariana Para Los Pueblos De Nuestra América), que comprendía a Venezuela, Cuba, Nicaragua, y Bolivia con Irán en condición de observador. Esta es la plataforma que ha utilizado la República Islámica para extender su influencia más allá de Venezuela. Teherán mostró un interés especial por Bolivia. Fundó una escuela de defensa regional del ALBA en las afueras de la ciudad de Santa Cruz con asesores iraníes. Bajo la tutela de Chávez, el presidente Evo Morales firmó acuerdos bilaterales con Irán. Los proyectos incluían intercambios culturales (posiblemente una tapadera para las actividades de contratación) y minería. Esto resultó ser significativo. Incluso cuando la administración Obama estaba negociando su acuerdo nuclear con Teherán, se sospechaba que Bolivia extraía uranio y lo entregaba a Irán para la aceleración de su programa nuclear. Con el tiempo, esta expansión en América Latina pasó de la mera fase de preparación a ataques activos contra objetivos estadounidenses. Destacan tres incidentes:

  • En 2007, un intento fallido de volar los tanques de combustible debajo del Aeropuerto Internacional John F. Kennedy en Nueva York involucró a Abdul Kadir, un hombre guyanés bajo la tutela de Rabbani que reclutó a miembros de la diáspora guyanesa en Nueva York.
  • En 2011, el IRGC organizó un intento de asesinar al embajador saudí en Estados Unidos en un restaurante de Washington DC. Eso involucró a un informante encubierto de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) que se hizo pasar por un asesino a sueldo proporcionado por el cartel de la droga de Los Zetas de México. El complot también incluyó un plan para bombardear la embajada de Israel en Washington y posiblemente un objetivo en Buenos Aires, pero nunca se concretó.
  • En 2011, un supuesto ciberataque masivo contra Estados Unidos involucró a piratas informáticos mexicanos respaldados por diplomáticos venezolanos e iraníes.

Ninguno de estos ataques tuvo éxito, pero son signos de que la influencia de Irán en América Latina ha crecido considerablemente en las últimas dos décadas y que la República Islámica tiene un gran interés en la región, principalmente como una forma de entrometerse en el patio trasero de Washington y prepararse para futuros ataques. Si bien estos eventos tuvieron lugar hace casi una década, Irán ha indicado repetidamente su continuo interés en la región con Venezuela como eje de expansión más reciente. Por lo tanto, fue Teherán quien se apresuró a salvar la caída de la producción de petróleo de Venezuela durante la pandemia de COVID-19 (cuando el mundo ignoró en gran medida los pedidos de ayuda de Maduro) enviando petroleros en desafío a las sanciones económicas de Washington a ambos países. El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, expresó su preocupación de que, como parte de esta operación, los aviones iraníes transfirieron apoyo al régimen de Maduro. La muerte de Chávez en 2013 pareció marcar el reflujo de la marea rosa. En Brasil, el gobierno de Lula de Silva mostró interés en establecer vínculos más estrechos con Irán, pero su sucesora, Dilma Rousseff, se apartó de tales acuerdos, a pesar de ser ella misma una izquierdista radical. Rousseff fue finalmente destituida de su cargo, y un gobierno mucho más sintonizado con los intereses estadounidenses encabezado por Jair Bolsonaro cerró la puerta a la influencia iraní. Irán también exploró expandir su influencia en

Ecuador bajo la dirección del hombre fuerte de izquierda Rafael Correa. Su sucesor, Lenin Moreno, es alguien con quien Washington puede trabajar, por lo que los planes de expansión de Teherán en ese país se han suspendido. Asimismo, a raíz de manifestaciones masivas como resultado del fraude electoral, el boliviano Evo Morales se vio obligado a renunciar y, en consecuencia, Irán ya no tiene el mismo grado de influencia allí. Sin embargo, estos cambios no significan que  la  influencia  iraní  ya  no  esté activa. Teherán todavía opera a través de redes de poder, incluido el apoyo financiero para proyectos culturales que mantienen actividades subversivas en esos países. Así, por ejemplo, el destacado islamista chiíta Roberto Chambi Calle, estableció la Fundación Cultural Boliviana Islámica con capital iraní en 2007 y organiza seminarios islamistas con imanes de países vecinos. Otra red fundada por Fayez Rajab Khedeer Kannan de la Asociación Cultural Boliviana Musulmana difunde mensajes islamistas en Bolivia y sirve como campo de reclutamiento para la ideología yihadista.

El ascenso del presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad (izquierda), aquí con el presidente venezolano Hugo Chávez en 2009, facilitó la cooperación, que culminó en cientos de acuerdos bilaterales. Fuente: OCATRY (Observatorio contra la Amenaza Terrorista y la Radicalización Yihadista) www.ocatry.org

Parecería que la marea rosada no ha retrocedido por completo, y hay señales preocupantes de que puede volver a aumentar. Cristina Fernández, una vez más insiste en que Nisman se suicidó y que Teherán no es responsable de los ataques de 1994. Recientemente, ha habido agitación de izquierda en Ecuador, Colombia y Chile. Si estos radicales llegan al poder en esos países, Irán podría aprovechar la oportunidad e intentar establecer nuevos centros operativos para el terrorismo. Colombia es particularmente preocupante porque como parte de las negociaciones de paz, los rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) tuvieron acceso a la participación política. Los informes han confirmado que Hezbollah y las FARC han cooperado en el pasado. Si los políticos de las FARC ascienden a posiciones de poder, Irán podría cimentar su influencia allí. Aunque la inteligencia iraní anticipó que, como resultado de la muerte de Chávez, necesitaría atender a otros países de la región, Venezuela sigue siendo el centro del expansionismo iraní en América Latina.

A pesar del colapso económico que ha provocado oleadas masivas de refugiados, el hombre fuerte del país, Nicolás Maduro, permanece en el poder. Uno de sus ministros más cercanos, Tareck El Aissami, es de ascendencia libanesa. Ha sido acusado formalmente por el gobierno de Estados Unidos por  cargos  de drogas, habiendo sido considerado durante mucho tiempo una figura importante en el cartel de la droga de Los Soles, una organización que pudo haber trabajado en estrecha colaboración con Hezbollah. Estas conexiones no se pueden subestimar. En 2013, se informó que la embajada de Venezuela en Bagdad había estado emitiendo pasaportes a terroristas por un precio desde 2007, en un momento en que Irak estaba firmemente bajo el control de la coalición internacional liderada por Estados Unidos. Es probable que esto continúe hasta el día de hoy. Dada la influencia firmemente establecida de Irán en Irak, existen fuertes sospechas de que los iraníes pueden haber estado entre los destinatarios de esos pasaportes y pueden haberlos utilizado como una forma de mover la esfera de influencia de Teherán a territorios que están más cerca geográficamente de Estados Unidos.

En 2017, las caravanas que se originaron en Honduras pueden haber incluido militantes que esperaban ingresar a Estados Unidos. El vicepresidente Mike Pence anunció que Maduro estaba financiando la caravana, mientras que el presidente Trump advirtió que podría haber delincuentes en las filas de la caravana, pero no dio más especificaciones sobre quiénes eran. Dados los vínculos del régimen venezolano con Irán y Hezbolá, puede haber motivos para sospechar que la caravana podría haber incluido terroristas que esperaban ingresar a Estados Unidos para organizar ataques desde adentro.

Washington ha tenido en cuenta estas amenazas, pero no lo suficiente. Sin embargo, en 2012, el Congreso aprobó la Ley de Contrarrestar a Irán en el Hemisferio Occidental patrocinada por el Representante Jeff Duncan (Republicano de Carolina del Sur). Esta ley obliga al gobierno de Estados Unidos a desarrollar respuestas estratégicas a las actividades iraníes en países latinoamericanos y a redactar «una evaluación de las amenazas que plantea a Estados Unidos la creciente presencia y actividad de Irán en el hemisferio occidental«. Según Duncan, estos mandatos son necesarios para reducir la «capacidad de Irán para dirigir o apoyar la actividad terrorista en nuestro propio hemisferio». Tras el acuerdo nuclear de 2015 de la administración Obama con Irán, el Departamento de Estado restó importancia a la presencia de Teherán en América Latina. Luego, la administración Trump mostró mucha más preocupación por el peligro que representa la República Islámica, y tras eliminar a Qassem Soleimani en enero de 2020 puede presentar una nueva oportunidad para enfrentar el expansionismo iraní. Sin embargo, hasta ahora, incluso esta administración no ha reconocido suficientemente que la expansión del poder iraní va mucho más allá del Medio Oriente hasta América Latina. Detenerlo requiere el compromiso de los actores políticos de América Latina y los aliados potenciales de Estados Unidos sin alienarlos El antiamericanismo (con frecuencia asociado al antisemitismo) alimentan gran parte de la influencia iraní en la región. Los comentarios del presidente Trump sobre los inmigrantes hispanos contribuyen significativamente a las opiniones antiestadounidenses en la región y alimentan la narrativa de Irán. Dado que Teherán ha tenido un éxito moderado en ganarse algunos corazones y mentes en la región, Washington debe hacerlo mejor. Debe aumentar su poder blando a través de acuerdos comerciales, intercambios culturales e iniciativas educativas para recuperar la influencia cultural en una zona que, desde que promulgó la Doctrina Monroe en 1823, ha considerado su esfera de influencia

Los petroleros iraníes atracan en Venezuela. Teherán se apresuró a salvar la caída de la producción de petróleo de Venezuela durante la pandemia de COVID-19 enviando petroleros en desafío a las sanciones económicas de Washington a ambos países. Fuente: OCATRY (Observatorio contra la Amenaza Terrorista y la Radicalización Yihadista) www.ocatry.org