El régimen de Marruecos es acusado de chantajear a los críticos

Un gobierno despreciado recurre al porno de venganza.

Cuando un periodista extranjero necesita una cita concisa, o los diplomáticos quieren hablar sobre los abusos de los derechos humanos en Marruecos, Fouad Abdelmoumni suele aceptar. Su experiencia es el microcrédito, pero también es un crítico elocuente del makhzen , la corte real del país. Recientemente, los hombres del rey Muhammad VI (en la foto) intentaron avergonzar al Sr. Abdelmoumni para que guardara silencio. Accedieron a grabaciones de él teniendo sexo con su pareja. Luego pincharon clips en los teléfonos de sus familiares.

Abdelmoumni dice que docenas de críticos del rey, desde liberales hasta islamistas, se han enfrentado a campañas de difamación similares. Desde 2019, el régimen ha juzgado y encarcelado a tres destacados periodistas por delitos sexuales, incluida violación. Los medios de comunicación esclavizados por el makhzen los aclaman como victorias para el movimiento #MeToo del país. Los periodistas independientes dicen que están siendo intimidados por el rey y sus cortes canguro. Varias mujeres que testificaron contra los periodistas dijeron que sus declaraciones fueron falsificadas. Al menos uno de ellos también fue encarcelado.

Hasta los levantamientos de la primavera árabe de 2011, la prensa de Marruecos estaba entre las más libres de la región. Revistas y sitios web independientes, como TelQuel y Lakome , publicaron artículos sobre las finanzas personales del rey y sus supuestos vínculos con los traficantes de drogas. Pero desde entonces, y aunque las protestas de la primavera árabe en Marruecos fueron relativamente moderadas, la prensa se ha visto sometida a una presión cada vez mayor. El makhzen se ha apoyado en los anunciantes, provocando el colapso de los ingresos de los puntos de venta críticos. Los editores han sido encarcelados o perseguidos en el extranjero. Al parecer, hubo cierto alivio en 2016, cuando se abolieron las penas de prisión por violaciones periodísticas. Ahora, sin embargo, el gobierno amenaza a los reporteros descarados con delitos no relacionados con su trabajo.

Los observadores comparan la represión con la de Hassan II, el despiadado padre del actual rey. Otros hacen comparaciones con Zine el-Abidine Ben Ali, el ex dictador de Túnez que usó revelaciones sexuales para mancillar a sus críticos. La hipocresía del makhzen agrega otra capa de indignación. Cuando una mujer policía en El Jadida presentó cargos de acoso contra su jefe en 2016, su salario fue congelado. El cuñado del jefe, Abdellatif Hammouchi, es el jefe de seguridad del reino. Ese mismo año, el rey Muhammad causó indignación cuando pagó los honorarios legales de una estrella del pop marroquí que estaba siendo juzgada por violación en Francia.

No es solo que se esté amordazando a los detractores. El régimen y sus leales también inundaron el mercado con docenas de medios en línea y lanzaron un ejército de trolls para retuitear titulares positivos. Barlamane, un periódico en línea, está dirigido por un ex funcionario del Ministerio del Interior. Se cree que otro establecimiento popular es propiedad de un confidente del rey. “Mataron a la prensa independiente”, dice Aboubakr Jamai, el fundador de Lakome , quien huyó a Francia hace años después de que las autoridades cerraran otro medio que él fundó, Le Journal Hebdomadaire .

En 2011, el rey prometió trazar un «rumbo democrático» para Marruecos, pero aún gobierna inexplicablemente. Los pronunciamientos reales, como su reciente decisión de establecer relaciones con Israel, no se cuestionan. Sus subordinados cargan con la culpa de cualquier problema. En diciembre, por ejemplo, el rey anunció un programa para suministrar vacunas para el covid-19 gratis a todos los marroquíes, lo que generó grandes titulares en la prensa amiga del régimen. Seis semanas después, el programa recién comienza. El retraso, dicen los ministros, se debió a cuellos de botella en el suministro.

“Solía ​​asumir que el amplio margen de maniobra que teníamos se debía a las inclinaciones democráticas del rey”, dice otro editor que huyó al extranjero. “Es solo que le tomó tiempo consolidarse como un monarca absoluto”. La pandemia no ha ayudado. El gobierno ha dejado de realizar conferencias de prensa, aparentemente para mantener el distanciamiento social. La gente está harta de la falta de empleo y la contracción de la economía, pero se muestran reacios a protestar por el virus.

Sin embargo, algunos se niegan a permanecer ocultos. El mes pasado, después de que la policía arrestara a su amigo, Abdelmoumni rompió su silencio y reveló el intento del gobierno de chantajearlo. «Supongo que ahora estoy en la lista de detención», dice. «O peor.» 

Este artículo apareció en la sección de Medio Oriente y África de la edición impresa con el título «Sexo, mentiras y cintas de vídeo».

Pendiente de artículos posiblemente relacionados. ……………. a seguir. en 2015. dudas sobre las posibles relaciones de informaciones y su correlación bien que separados.

Dos periodistas franceses detenidos bajo sospecha de chantaje contra el rey de Marruecos.

Eric Laurent y Catherine Graciet son sospechosos de chantajear a Mohammed VI, exigiendo 3 millones de euros para no publicar un libro dependiente sobre él.

Dos periodistas franceses fueron detenidos este jueves en París. Desde una fuente judicial, Eric Laurent y Catherine Graciet son sospechosos de haber chantajeado al reino de Marruecos al pedir 3 millones de euros para no publicar un libro que contenía información comprometedora. Se encuentran bajo custodia policial en la Brigada por la Represión de la Delincuencia contra la Persona (BRDP) como parte de una investigación judicial abierta el miércoles por intento de extorsión e intento de chantaje.

Arresto en la tercera reunión

Según RTL, este caso, por el que las autoridades del país han presentado una denuncia en Francia, lleva un mes. Los periodistas fueron detenidos tras una reunión con un representante de Marruecos durante la cual recibieron dinero, dijo una fuente familiarizada con el caso, confirmando los comentarios realizados en la radio por uno de los abogados de Rabat, Yo Eric Dupond-Moretti.

La radio precisa que una primera reunión tuvo lugar el 11 de agosto, antes de una segunda, bajo vigilancia policial, el día 21. Durante la última reunión del jueves, Eric Laurent, según RTL, habría aceptado una transacción de dos millones d euros y un anticipo de 80.000 euros para renunciar, por escrito, a la edición de su libro. Fue a la salida del restaurante donde se llevó a cabo la transacción que fue arrestado, junto con su coautora Catherine Graciet.

Un lanzamiento de libro programado para principios de 2016

Les Editions du Seuil confirmó que los dos autores estaban preparando un libro sobre el rey de Marruecos Mohammed VI, «para su publicación en enero-febrero». En 2012, ya habían lanzado, todavía en el Umbral, El rey depredador, mano baja sobre Marruecos cuestión del millón, si no era verdad lo que iban a publicar en este libro, que estaba previsto ser editado para 2016 , y los hechos ocurrieron en 2015. porque se tomaron tan a pecho en perseguir a estos periodistas , y el interés del estado Francés en callar cualquier información a profundizado sobre lo que iban a divulgar.

Cual serian las posibles conexiones que pudiesen haber entre ciertas estructuras de Europa, con la conexión de entrada a Marruecos y su expansión mediante empresas ficticias en toda África como el siguiente articulo.

La gracia de todo esto es que coinciden con el año 2015.

https://www.rfi.fr/fr/afrique/20150701-mafia-in-africa-afrique-enquetes-crime-diamants-zimbabwe-cote-ivoire-senegal-camorra-cosa-nostra-economie

«Mafia en África»: seis investigaciones para comprender el crimen organizado.

RFI: ¿Cómo surgió la idea de este proyecto?

Cecilia Anesi y Giulio Rubino: La idea vino de Stefano Gurciullo, nuestro periodista de datos. Era abril de 2014, acabábamos de completar una investigación con David Schraven (director de Correctiv) sobre la mafia en Alemania y Stefano luego nos dijo: «¿Por qué no vamos a investigar la penetración de las mafias italianas en África? ¡Estoy seguro de que podemos encontrar algunas historias interesantes! » Tenia razon ! Hemos investigado solo unos pocos países, pero el nivel de infiltración de estas mafias es asombroso, hasta el punto de que tienen países enteros y sus recursos en sus manos.

¿De quién está formado el equipo?

Es un equipo transnacional: el equipo de investigación está formado por nosotros, Lorenzo Bangoli, Lorenzo Bodrero, periodistas italianos, Craig Shaw, británico, John Grobler, namibio, Khadija Sharife, sudafricano y algunos más. Stefano Gurciullo, nuestro especialista en datos, es un siciliano que vive en Londres, es investigador y matemático. Era el responsable de revisar todos los documentos administrativos de las empresas y analizar todos los datos que recopilamos. Davide Mancino lo asistió y se ocupó de las infografías y mapas interactivos. De modo que pudimos identificar personas, empresas y propiedades, sus relaciones y construir un mapa como este. Finalmente, llamamos a un experto para verificar que todas nuestras pruebas fueran genuinas, pero también para asegurarnos de que el artículo no fuera difamado.

¿Cuáles fueron sus métodos de trabajo?

Trabajamos nueve meses. Gurciullo, Bagnoli, Bodrero y nosotros comenzamos con una fase previa a la investigación principalmente en Italia (entrevistas con fiscales, policía, registros judiciales, etc.) y en Internet. Luego nos dividimos en dos equipos: el equipo «keniano» y el equipo «sudafricano». Y cuando un equipo estaba sobre el terreno en África, el otro se quedaba en el escritorio cuando era necesario.

En Sudáfrica y Zimbabwe, países en el corazón de la “Cosa Nostra Diamonds”, ¿a qué nivel están involucradas las autoridades?

A un nivel muy alto. Para comprender todo su alcance, hay que leer la historia de Vito Roberto Palazzolo

… Palazzolo, el banquero de la mafia ahora tras las rejas que, como usted escribe, es «considerado por los estudiosos del crimen organizado como el miembro más poderoso e inteligente de la Cosa Nostra en años». Su imperio, construido entre 1976 y 2012, no conoce fronteras […] Palazzolo ha construido complejos sistemas de lavado de dinero para la mafia, ha hecho inversiones lucrativas; facilitó la creación de empresas conjuntas de diamantes para la oligarquía corrupta de Sudáfrica, Angola y Namibia …»

¿Cómo surgió este imperio?

Un equipo transnacional de periodistas acaba de publicar online el producto de varios meses de investigaciones. Este verdadero snorkeling en el universo de las mafias italianas permite comprender sus métodos de infiltración en las economías del continente africano. Cecilia Anesi y Giulio Rubino, los periodistas italianos responsables del proyecto, explicaron a RFI cómo trabajaban.

“La mafia italiana se ha establecido de forma silenciosa pero mortal en África. Sus miembros poseen minas, discotecas y tierras, con la complicidad de regímenes corruptos. En el sitio alemán Correctiv que publica las encuestas (en inglés, acceso gratuito), la introducción general anuncia el color en caso de que el título del proyecto no sea lo suficientemente claro.

«Mafia in Africa» ​​es el fruto del trabajo de periodistas de investigación, miembros de dos consorcios italianos y africanos que apoyaron el proyecto: el Investigative Reporting Project Italy (IRPI) y la Red Africana de Centros de Investigative Reporting (ANCIR). Diez periodistas de seis países diferentes pasaron nueve meses investigando en trece países africanos, Senegal, Costa de Marfil, Kenia, Sudáfrica, Zimbabwe, entre otros.

La Cosa Nostra siciliana, la Ndrangheta de Calabria, la Camorra napolitana, por nombrar solo las mafias afectadas por estas investigaciones, se arraigaron en África hace varias décadas, atravesando guerras y adaptándose a los cambios de régimen. Pero, de Rusia a Venezuela, de China a Estados Unidos, es en realidad todo el planeta el que encuentra su lugar en estas historias. Lo que ilustra maravillosamente cuánto, a través de sus tentáculos que conducen un circuito financiero globalizado, el Octopus está trabajando en todas partes, a través de las fronteras.

Palazzolo logró forjar vínculos extremadamente estrechos con el gobierno del apartheid primero, luego con el gobierno de Mandela a partir de entonces, con inteligencia militar, luego con el Swapo [principal partido namibiano desde 1990, nota] en Namibia, y con el presidente y el establecimiento angoleños desde finales de años 80. A través de esta red, obtuvo algunas de las mejores concesiones mineras de la región y las autorizaciones para comprar y vender diamantes, sin dejar de estar protegido, intocable, viviendo como un empresario respetado y no como un capo de la mafia.

En «Cosa Nostra Diamonds», cuentas la historia del mafioso Antonino Messicati Vitale y sus primos Ferrante. Vitale, un jefe de la Cosa Nostra, se afianzó por primera vez en Sudáfrica a través de Louis Petrus Liebenberg, un empresario sudafricano (que finalmente sería utilizado, engañado y amenazado). En realidad, su objetivo es ingresar al jugoso mercado de los diamantes en Zimbabwe, donde su organización puede fácilmente lavar su dinero y obtener las máximas ganancias. La mafia termina prosperando en Angola, RDC, Ghana. ¿Cómo se las arregló para infiltrarse en estos ahorros y expandir su web con tanta facilidad?

La mafia tiene enormes reservas de dinero sucio para lavar. Cuando ingresas a economías tan inestables y corruptas con tales sumas de dinero, nadie se va a oponer a tu «conquista». La mafia no necesita usar la violencia para imponer su ley en estos países. Todo lo que necesita es conocer a algunas de las personas más importantes del país, ejecutivos, corredores, intermediarios que hablan varios idiomas y saben cómo negociar.

Palazzolo, de nuevo, hablaba seis idiomas con fluidez y estaba lo suficientemente presentable como para ser presentado y evolucionar en el círculo de élite sudafricano. Al final de su carrera, en 2009, incluso fue contratado por algunas grandes empresas nacionales italianas como intermediario para las negociaciones en Angola.

Hoy, la mafia ya no es «Coppola y Lupara». La mafia es dinero, banca, transacciones, evasión fiscal, con un poder enorme. Como obtienen sus ganancias del narcotráfico o de la basura, de la extorsión, las mafias necesitan nuevos engranajes financieros, tanto para lavar dinero sucio como para invertir. En el mapa interactivo de la página de inicio del sitio, verá muchas historias cortas que no hemos explorado pero que hemos destacado porque ayudan a comprender la magnitud del fenómeno. ¡La Camorra incluso ha invertido en panaderías industriales en Costa de Marfil!

En sus investigaciones, parece centrarse más específicamente en la Cosa Nostra. ¿Tiene más influencia y redes en África que las demás?

En la década de 1980, la Cosa Nostra era la más poderosa de las mafias italianas. Fue en este punto que comenzó a comerciar con África. Cuando Palazzolo trabajaba como banquero privado en Suiza, ayudó a los empresarios sudafricanos a eludir las sanciones impuestas al país durante el apartheid. Más tarde, al exiliarse allí, ya tenía los contactos que le permitirían construir su imperio. Pero hubo otros antes que él que abrieron el camino. Después de Palazzolo, la Cosa Nostra envió a África a muchos inversores y sus miembros perseguidos. Hoy, la Cosa Nostra sigue siendo una de las mafias más arraigadas del continente.

¿Cuál es el poder de las mafias en los países que atraviesan sus investigaciones? ¿Cómo se organizan: están vinculados a un centro de decisión o, por el contrario, gozan de relativa autonomía en el continente?

Son muy poderosos y muy organizados. Dependen completamente del mando central en Italia. Para la Camorra, esto es un poco menos así, pero la Cosa Nostra y la Ndrangheta son súper jerárquicas. No se puede decidir nada sin la aprobación de arriba. Palazzolo como Vitale responde a un jefe: Matteo Messina Denaro, número uno de la Cosa Nostra, uno de los criminales más buscados del mundo. La Ndrangheta se divide en varios clanes pero que también reciben todas sus órdenes de La Santa, un círculo de jerarcas no identificado hasta el día de hoy.

¿Con cuántas fuentes has podido hablar para dar a luz estas historias y estos retratos, precisos y documentados?

Fuentes humanas, no tanto. Intentamos comunicarnos con todas las personas mencionadas en nuestros artículos, pero la mayoría no respondió. Sobre el terreno, en Sudáfrica y Namibia, fue muy difícil porque nadie quería hablar, todos estaban demasiado asustados. Liebenberg, por ejemplo, sospechaba mucho y tenía mucho miedo de que fuéramos agentes enviados por la mafia.

Los ex policías temen las represalias, y los que están en actividad, no se puede saber si son corruptos o si están «limpios». Lo mismo ocurre con los fiscales o los miembros del gobierno: Palazzolo tenía prácticamente la mitad del país en sus cuentas… No se sabe en quién confiar.

Hablamos principalmente con otros periodistas que han investigado a lo largo de los años y hablamos con un fiscal de Namibia. Sin embargo, la mayor parte de nuestras fuentes fueron documentos y cintas. ANCIR también tenía cientos de cintas de entrevistas a denunciantes, una verdadera mina de oro para nosotros. Son la fuente última.

Obviamente, antes de partir hacia África, conocimos a cada una de las personas que trabajaron en estos casos, investigadores policiales y fiscales por igual. En el caso de Palazzolo, logramos reconstruir su imperio, a un nivel nunca alcanzado por las autoridades italianas, simplemente debido a la cooperación muy marginal de las autoridades sudafricanas e inexistente con los namibios.

En el caso Messicati Vitale, los fusileros italianos sabían que había contratado minas en Zimbabwe a través del Ferrante. Por otro lado, no sabían cómo lo había logrado, cómo los Ferrantes habían podido hacer tal contrato. Sobre todo, no sabían nada sobre la transacción de diamantes comprados, como mínimo, 70 millones de euros en efectivo. Eso es lo que estamos diciendo.

¿Qué tan difícil ha sido para usted encontrar y verificar información sobre casos tan sensibles? ¿Cuáles fueron los principales obstáculos para sus investigaciones?

De hecho, esta es la parte más importante del trabajo. Esto puede llevar semanas y, al final, requiere una segunda opinión. Usted, periodista, no está en condiciones de juzgar si la solidez de las pruebas es suficiente. Nuestro trabajo ha sido verificado por un editor inglés, Craig Shaw, por dos experimentados reporteros, Khadija Sharife y John Grobler, así como por un brillante experto de ANCIR, que prefiere permanecer en el anonimato por razones de seguridad.

El capital extraterritorial y el sistema empresarial de las personas que investigamos está hecho precisamente para esconderse. Subir en la cadena de protagonistas y encontrar quién está detrás fue casi imposible. Hicimos esto con la ayuda de ANCIR y los denunciantes. Como decíamos, la otra gran dificultad ha sido encontrar fuentes humanas directas: la mafia puede comprar o imponer el silencio.

¿Qué es lo que más te llamó la atención durante estos meses de prospección?

Bueno, lo más loco es el Registro de Empresas y Empresas de Namibia. Solo hay una copia de los documentos para cada empresa. Cuando fuimos allí, faltaban muchos negocios. ¡Los funcionarios le dan la pila de documentos que puede llevarse a casa! Y aparentemente muchos de esos documentos nunca regresaron. ¡Es mucho más eficiente que cualquier sistema offshore!

Sus encuestas son de libre acceso en Internet. Pero, por otro lado, su trabajo upstream requiere medios económicos. ¿Cómo te financiaron?

Recibimos dos becas: la Beca de Periodismo de Investigación del Centro Europeo de Periodismo (EJC) y la Beca de Periodismo Journalismfund.eu. Sin ellos, no podríamos haber hecho este trabajo. Luego, IRPI y ANCIR proporcionaron un presupuesto interno, y Correctiv proporcionó toda la logística de publicación, incluida la configuración del sitio.

Cuales son tus proyectos?

No pudimos ir a África occidental debido al ébola. Ahora que la situación es más estable, tenemos algunas vías interesantes que explorar allí. Pero no solamente. También centraremos nuestra investigación en la costa este y continuaremos investigando en Sudáfrica, Namibia, Angola y Zimbabwe. Todavía queda mucho por profundizar en este tema …

https://www.occrp.org/es/unfinishedlives/the-cocaine-cowboys

Los vaqueros de la cocaína

En un centro comercial gris en los suburbios industriales de Venecia, una nueva ruta de narcotráfico hacia Europa está a punto de ser trazada.

Antonino Vadalà, un hombre impulsivo, evalúa un socio potencial, un empresario local que confía le pueda ayudar a importar cientos de kilos de cocaína al norte de Italia y a Eslovaquia. El plan es usar importaciones legales para camuflar cargamentos de droga.

“Nosotros cargamos bananos, cereales, nueces, cargamos algunas tonterías” dice Vadalà. “Se lo enviamos a tu empresa … y le pagamos a los de la aduana. Lo limpiamos con ellos cuando [el contenedor] llega”.

Vadalà, de 44 años, viene de Calabria y se expatrió a Eslovaquia. Es miembro de la segunda generación de italianos que abandonó una región dominada por la mafia para establecerse en la nación centroeuropea. Oficialmente, él cría ganado y vende carne. Pero fiscales de Venecia sostienen que Vadalà también es un narcotraficante, que trabajó con la ‘Ndrangheta, uno de los grupos criminales organizados más poderosos del mundo, para abrir una nueva ruta de cocaína hacia Europa.

Este informe periodístico se basa en dos acusaciones de tribunales de Venecia y Milán, así como en entrevistas con detectives y fiscales que trabajaron en varias investigaciones en 2015. Periodistas de los medios independientes Irpi de Italia e Investigace.cz de República Checa, ambos miembros de la red de OCCRP (Organized Crime and Corruption Reporting Project), empezaron a indagar sobre Antonino Vadalà en 2016 en colaboración con Ján Kuciak, un periodista eslovaco que se cruzó con el nombre del italiano en sus investigaciones.

Kuciak descubrió que una joven asistente del entonces primer ministro eslovaco, Robert Fico, fue socia de Vadalà en una empresa, y que el italiano supuestamente defraudó la Unión Europea con subsidios agrícolas por un monto de 120.000 euros.

El 21 de febrero de 2018, Kuciak y su novia, Martina Kušnírová, fueron asesinados en su casa en una aldea eslovaca. En cuestión de días, OCCRP y sus centros asociados publicaron varias historias que venían trabajando con él.

Ahora, un año después del homicidio, reporteros de OCCRP y sus aliados lograron profundizar las circunstancias que rodean la muerte de Kuciak y continuaron las investigaciones que el periodista venía desarrollando. En parti

Una nueva ruta

La reunión en el centro comercial de Venecia, en la que Vadalà dijo que iba a camuflar cocaína en importaciones legales, fue organizada en septiembre de 2014.

El centro comercial, Valecenter, tiene una ubicación estratégica. Queda a proximidad de un nudo donde se cruzan tres autopistas: una lleva al aeropuerto, otra se dirige al norte hacia Austria y la última al suroeste de Italia. Si se maneja 12 horas por esta dirección, se llega a Reggio Calabria, la provincia del sur de Italia de donde viene la familia de Vadalà y en la que la ‘Ndrangheta surgió como organización mafiosa a finales del siglo XIX.

Las tres autopistas tenían otra virtud. Se podían convertir en rápidas vías de escape si alguno de los hombres apostados en los alrededores del centro comercial llegaba a detectar presencia policial.

Venecia era justamente el sitio al que Vadalà planeaba importar cargamentos de cocaína desde Ecuador y Perú. El puerto de la ciudad contaba con menos vigilancia que el de Calabria y tenía con dos ventajas más: no era dominado por ningún clan de la mafia y era la base de operación de Francesco Giraldi, el importador local con el que Vadalà quería asociarse.

Mientras Vadalà y Giraldi hablaban de negocios, cada uno tenía un acompañante, un veterano de la ‘Ndrangheta que lo supervisaba: Leo Zappia, de 61 años, orientaba a Vadalà mientras que Vittorio Attilio Violi, de algo más de 50 años, respondía por Giraldi.

Mientras la reunión avanzaba, afuera del centro comercial dos hombres prestaban guardia, atentos a cualquier movimiento sospechoso de las autoridades.

Violi, conocido como ‘pata de palo’, tras perder una de sus piernas en 2010 en un tiroteo en Calabria, era en ese momento el líder de las operaciones venecianas del grupo Morabito, un clan de Calabria que opera bajo el paraguas de la ‘Ndrangheta. La banda también es conocida como los Tiradrittu (“los tiro- fijos”), un apodo que se ganó su fundador por su puntería y su disposición para dispararle a sus enemigos.

El trabajo de Violi, un capo de la ‘Ndrangheta en Venecia, consistía en trasladar al puerto las experiencias y las operaciones de la mafia de Calabria. Así, había estado en búsqueda de un socio con experiencia en comercio exterior, que manejara los cargamentos de cocaína de Valadá. Así fue como Violi conoció a Giraldi.

Zappia, alias ‘el canoso’, asistió a la reunión como el asesor senior de Vadalà. Era parte de la aristocracia de la ‘Ndrangheta: su tío, Giuseppe Morabito, fue uno de los jefes más poderosos del cartel y llegó incluso a liderar una de sus tres ramas. Hoy, el viejo Morabito enfrenta una cadena perpetua, pero el poder de su clan todavía se siente a través de sus discípulos, entre los cuales Zappia es el rey.

“Quiero mandar 200, 300 kilos a la vez”, le lanzó Vadalà a Giraldi en el encuentro. “¿Entiendes? Mínimo 200, 300”. Vadalà quería estar seguro de que Giraldi, el importador, tuviera la capacidad de organizar grandes cargamentos de frutas o de otros bienes legales desde América Latina, en los que se pudieran camuflar importantes volúmenes de cocaína.

Vadalà estaba particularmente interesado en comerciar con mercancías legales de Ecuador y Perú, países donde tenía una red de contactos y desde donde planeaba asegurar el suministro de droga.

Desde allá, la droga llegaría a Venecia a través de la empresa importadora de Giraldi (vía una orden de compras de las compañías eslovacas de Vadalá) y luego, la cocaína podía acabar o en Italia o en Eslovaquia.

La reina blanca

La cocaína es el estimulante ilícito más consumido en el mundo. Se estima que 17.5 millones de europeos entre los 14 y los 64 años la han probado alguna vez en su vida, según un reporte de 2017 del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías. Y no es una droga inofensiva: en 2016 cerca de 46,800 personas buscaron tratamiento en Europa por adicción a la cocaína.

Si bien, por la naturaleza ilícita de este comercio es difícil contar con datos confiables, la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito estima que en 2016 se entregaron 1,410 toneladas de cocaína en todo el mundo, con un valor aproximado en las calles europeas de 73 dólares por gramo.

Ocultar cocaína en contenedores refrigerados, cargados de artículos legales, se ha convertido en uno de los métodos más comunes para mover droga por el mundo. Las frutas que se cultivan en América Latina, como los bananos y las piñas, aceleran el paso de la droga por las aduanas, pues son productos perecederos que no pueden permanecer mucho tiempo en un puerto. Los agentes son menos propensos a revisar estos cargamentos, o si lo hacen, aceleran el procedimiento para que las frutas sigan su ruta.

(Lea en inglés una investigación previa de OCCRP sobre cómo la cocaína camuflada en cargamentos de banano era enviada a Bélgica.)

Ese día de 2014 en Venecia, Vadalà y sus socios querían asegurarse su tajada en el lucrativo mercado de la cocaína en Europa. En la reunión, discutieron todo tipo de detalles prácticos: cómo organizar los envíos, cómo se embarcarían, quiénes serían sus proveedores en América Latina. Giraldi afirmó que tenía agentes aduaneros de confianza en el puerto de Venecia.

“El compare (compadre en dialecto calabrés) conoce su trabajo”, dijo Zappia, refiriéndose a uno de los funcionarios del puerto como a un “amigo”.

Violi, sonrió, y añadió “El compare conoce muy bien su trabajo”.

Cuando la reunión ya tocaba a su fin y los hombres se ponían de acuerdo para empezar su nueva alianza, Vadalà se metió al bolsillo la tarjeta de negocios de la empresa de Giraldi, Gi.Fra, que planeaban usar como importadora.

De Cowboy a Coke Boy

Antonino Vadalà, también conocido como ‘bovino’ (ternero en italiano), nació en 1975 en un pequeño pueblo de la costa de Calabria, en el sur de Italia. Creció en una zona rural, rodeada de colinas y bordeada por el macizo montañoso del Aspromonte, una región bella pero pobre, conocida por su actividad ganadera.

La policía afirma que desde la década de los ochenta grupos delincuenciales controlan los negocios de la región, aunque la familia Vadalà no ha tenido históricamente un rol importante.

Antonino Vadalà se marchó al extranjero en 2001, después de que fiscales anti-mafia de Reggio Calabria lo acusaran a él y a sus dos hermanos mayores de ayudar a un fugitivo de la ‘Ndrangheta. (Los tres fueron posteriormente absueltos).

Los hermanos escaparon a Eslovaquia, en donde Diego Rodà, el futuro suegro de Vadalà, los esperaba.

Rodà llegó a Eslovaquia oriental en 1993, cuando una ola de sangrientas guerras mafiosas se tomó su región de origen en Calabria. El siguiente paso de Rodà fue montar allá un negocio de ganado, como el que su familia tenía en el sur de Italia. Con el tiempo, se volvió millonario. Según el mayor de la Policía Financiera de Venecia Salvatore Rubbino, Violi fue grabado diciendo que Rodà era uno de los jefes de la ‘Ndrangheta en Eslovaquia, aunque nunca ha sido investigado o acusado de algún delito.

El abogado de Rodà, Antonino Curatola, dijo que cualquier sugerencia de que su cliente estaba involucrado en el crimen organizado “no tenía sustento”. Rodà “nunca ha sido investigado en Italia por esto”, dijo Curatola.

En 2001, Vadalà se juntó con Rodà y tiempo después se casó con su hija Elisabetta.

En su nuevo hogar, Vadalà montó un negocio legal de importación y exportación de ganado. También desarrolló una red de contactos con políticos regionales y personas influyente de los servicios secretos eslovacos. Una de sus empresas ganaderas, Bovinex Europa, incluso le alquilaba espacio de almacenamiento a las aduanas de Bratislava, la capital de Eslovaquia.

Pero una investigación de 2015 de la Policía Financiera de Venecia muestra las actividades menos legales de Vadalà en estos años. Los detectives concluyeron que, desde hacía tiempo, sus negocios incluían el tráfico de drogas y que él y sus familiares siempre buscaban la protección de funcionarios públicos en los países donde operaban.

Fue en esa época que Vadalà parece haber tomado la decisión de desarrollar su negocio de narcotráfico y trabajar con capos de la ‘Ndrangheta.

Para lograrlo, necesitaba la bendición de un clan poderoso de su Italia natal. La opción más lógica era buscar a los Morabito, no solo porque son los líderes del ala narcotraficante de la ‘Ndrangheta, sino también porque controlan la ciudad natal de Vadalà. Para él, la invitación de ese clan para participar en sus negocios era la puerta abierta a la operación mundial de tráfico de cocaína de ese grupo.

La fiscalía sostiene que la familia Vadalà habría pagado 1 millón de euros en efectivo a los Morabito para acceder a este privilegio. Leo Zappia, quien acompañó a Vadalá en la reunión de Venecia, presuntamente recibió el dinero.

El enlace se hizo a través de un viejo amigo en común. Según Rubbino, de la Policía Financiera de Venecia, “parece que Vadalà estaba conectado con Leo Zappia a través de su suegro, Diego Rodà”.

De la mano con las aduanas

En abril de 2015, seis meses después de la reunión en Venecia, Vadalà y Giraldi estaban listos para empezar sus envíos de cocaína.

Era imperativo tener negocios legítimos de fachada: mientras más dinero y mercancías legales fluyeran, era menos probable que los cargamentos fueran controlados de manera aleatoria por las aduanas.

Vadalà estaba bien preparado. En una conversación dijo: “Tengo actividades comerciales, tengo empresas. Una vez compré 20 millones de euros de carne [en América Latina] a través de contratos reales. Suministré a Ankara, al Estado turco, durante un año. Y ahora estoy firmando un contrato con Uruguay, Paraguay y Brasil”. La policía “puede verificarlo todo”, agregó. “¿Flujos financieros? Tengo todo en orden”.

Los investigadores concluyeron que Vadalà planeaba abrir una empresa en Ecuador para comprar productos que ocultaran el objetivo real de su nueva ruta hacia Venecia. La idea era que los contenedores pararan en Venecia, donde se desembarcaría la droga y que la mercancía legal siguiera hacia Eslovaquia. Otra opción era que los contenedores fueran directamente a Eslovaquia, que obtuvieran allá el visto bueno de las aduanas y luego fueran reenviados a Venecia.

Ahí es donde los contactos y negocios eslovacos de Vadalà eran de gran utilidad.

“Tengo cinco hectáreas en el depósito de aduanas más grande de Eslovaquia”, dijo Vadalà. “El jefe … ahí está mi hombre, lo puse allí”. Le prometió a Giraldi que contaban con la cooperación de funcionarios corruptos de la aduana, así como con personal del SIS, la agencia de inteligencia de Eslovaquia. “Los conozco a todos”, dijo.

Fue este tipo de comentarios que provocó la caída de él y de su red de tráfico.

Y es que Vadalà no solo estaba hablando con Francesco Giraldi, el importador veneciano, sino también con el agente encubierto 8067 de la Policía Financiera de Venecia. La identidad de Giraldi, incluyendo su negocio de comercio exterior, fue montada por las autoridades para infiltrar la ‘Ndrangheta.

Doble operativo policial

La operación de tráfico de drogas de Vadalà y Giraldi no comenzó de la mejor manera.

Los primeros cargamentos tenían que venir de Ecuador. En Guayaquil, el principal puerto de ese país, Vadalà conocía gente que podía camuflar cocaína en contenedores que también llevaban camarones congelados.

Vadalà usó su compañía eslovaca Terra Real para girar 175.000 euros a la empresa de Giraldi en Venecia y luego añadió 53.000 euros en efectivo. El dinero se usó para comprar los camarones y 70 kilos de cocaína.

Pero cuando el contenedor llegó a Venecia, el 16 de mayo de 2015, solo estaban los camarones. Aparentemente hubo una falla de comunicación y no embarcaron la cocaína.

Afortunadamente para Vadalà, también mantenía comunicaciones con su compatriota Mario Palamara, un intermediario del clan Morabito, con conexiones en Milán y con acceso a proveedores en América Latina.

Las rutas que Palamara le abrió a Vadalà en Colombia parecían funcionar mejor que las ecuatorianas. Usando la misma estrategia de importar productos legales, en este caso bananos, el grupo logró traer 234 kilo de cocaína de Santa Marta en octubre de 2015.

La droga se fraccionó en ladrillos de 1 kilo y la mayoría se envió al grupo de Palamara en Milán, que estaba a cargo de la distribución para toda la banda. El resto quedó en manos de Vadalà y sus socios.

Pero, incluso luego de que se estableciera la exitosa ruta colombiana, surgieron nuevos problemas.

En noviembre de 2015, los carabinieris (policía militar) de Milán detuvieron un automóvil deportivo que llevaba 30 kilos de cocaína. La droga era parte del envío de 243 kilogramos que llegó a Venecia con los bananos colombianos. Por esa misma época, otro alijo de 30 kilos fue incautado por la Policía Financiera de Venecia.

“En ese momento notamos mucha agitación en la red de traficantes”, le dijo a OCCRP el coronel Nicola Sibilia, jefe de la Unidad Contra el Crimen Organizado de la Policía Financiera de Venecia.

Por las incautaciones, “Palamara estaba convencida de que había un [agente de policía] encubierto, y señaló a Giraldi, el único que no era de Calabria”, explicó Sibilia. “Violi lo defendió a capa y espada, él era ‘su’ hombre. Palamara le propuso entonces probar a Giraldi y le encomendó la tarea de llevar a Milán los 30 kilos de cocaína que quedaban en las bodegas de Venecia”.

La orden puso a Giraldi y al resto de oficiales en una situación compleja. Si la policía de Milán confiscaba el envío, la vida y la fachada de Giraldi estaban en riesgo y se acababa la operación encubierta. Pero para las autoridades también era difícil dejar transitar 30 kilos de cocaína como si nada.

Pero se tomó la decisión de que el paquete pasara de largo, sin decomisarlo.

“Fue un momento difícil. Tuvimos que coordinar una operación de entrega controlada que podía poner en gran riesgo a nuestro agente encubierto [Giraldi]”, dijo Sibilia.

La droga llegó sin problemas a su destino y Giraldi parecía haberse ganado la confianza de Palamara. La operación encubierta y las importaciones de drogas podían seguir.

Conexiones mortales

Tanto Vadalà como Palamara fueron observados viajando a Colombia por los investigadores venecianos.

Allá, los hombres pronto consiguieron un nuevo exportador de bananos, una compañía llamada Comercializadora Lorenzo Bello Díaz y Cia Ltd. El primer cargamento de frutas de esta empresa, con 222 kilos de cocaína camuflados, llegó en diciembre de 2015.

Lorenzo Bello Díaz, quien encabeza la comercializadora, dijo que no sabía nada de los cargamentos de banano contaminados y que no conocía ni a Vadalá ni a Palamara. Pero sí recuerda haberle vendido bananos a Giraldi a través de un tercero y añadió que los italianos aún le debían decenas de miles de dólares.

La empresa de Lorenzo Bello Díaz está en Urabá, una de las principales zonas productoras de banano, situada en el noroccidente del país. Es una provincia bajo el control del Clan del Golfo, el grupo criminal más poderoso de Colombia. Cualquier envío ilegal que transite por los puertos de la región cuenta con su visto bueno.

El Clan del Golfo está formado principalmente por ex paramilitares que también tienen alianzas con empresas legales.

“Urabá es uno de los lugares de nacimiento de los paramilitares en Colombia”, explicó Ariel Ávila, analista de la Fundación para la Paz y la Reconciliación con sede en Colombia. “Desde los años ochenta, los ejecutivos de las empresas y los terratenientes [en la región] han hecho alianzas con grupos ilegales”, dijo. “Hoy en día, los narcotraficantes aún están infiltrados en muchos negocios legales, entre ellos la exportación de bananos. …. Muchos cargamentos [de cocaína] se envían directamente desde las plantaciones de banano”.

Estafados

En el otoño de 2015, Vadalà le entregó a Giraldi, el agente encubierto 8067, 125.000 euros para cofinanciar un nuevo cargamento de cocaína que Palamara montó a través de una compañía pesquera colombiana. Pero el envío nunca se materializó.

Vadalà y Zappia, su “tutor” del clan Morabito, estaban furiosos con Palamara. Vittorio Attilio Violi, el jefe del clan que enlazó a todos los personajes de la trama y que propuso a Venecia como punto de desembarco, quedó atrapado en medio del conflicto.

Para tratar de calmar las cosas, organizó un encuentro en Venecia, en el mismo centro comercial donde se reunieron meses atrás para montar el negocio.

“Ahora me encargaré de este [Palamara] yo mismo”, ladró Zappia. “Ordenaré que su familia sea secuestrada”. Buscando bajar la tensión, Violi prometió que devolverían los 125.000 euros.

Giraldi también empezó a ponerse nervioso. Después de la reunión, escribió una larga nota describiendo la situación, donde queda clara la posición destacada que tenía Vadalà en el negocio de las drogas de la ‘Ndrangheta.

“Vadalà … le dijo a [sus jefes de Calabria] que le habían robado y Violi estaba preocupado [de que] secuestraran a Palamara”, escribió. “Saben que Vadalà trafica droga, ya ha hecho muchos trabajos [de narcotráfico] y no dilapida el dinero”.

De acuerdo con las notas de Giraldi, Violi le exigió a Palamara que solucionara el problema del envío fallido o, de lo contrario, también terminaría en una situación complicada por interceder por él.

Nunca tras las rejas

Un nuevo cargamento de cocaína y bananos de la Comercializadora Lorenzo Bello Díaz, el exportador colombiano, le habría salvado el pellejo a Palamara, que hubiera demostrado así que tenía cómo organizar envíos exitosos. Pero ahí fue cuando la policía golpeó.

Después de 18 meses de un trabajo encubierto de alto riesgo, en una de las únicas operaciones exitosas de infiltración a la ‘Ndrangheta, las autoridades estaban lista para atacar.

El 3 de diciembre de 2015, 150 agentes de la Policía Financiera de Venecia allanaron la bodega de Giraldi, lo arrestaron (para proteger su identidad) así como a Violi y a otros dos hombres que estaban descargando 88 kilos de cocaína de un cargamento costarricense de mandiocas falsas.

Una semana después, los bananos de la Comercializadora Lorenzo Bello Díaz, junto con los 220 kilos de cocaína, llegaron a la bodega. Pero ya era demasiado tarde para ayudar a Palamara. La policía estaba ahí para recoger el cargamento.

Palamara ya estaba huyendo y desde entonces es fugitivo de la justicia. Mientras tanto, Vadalà permaneció en Eslovaquia, como si nada, sin siquiera tratar de esconderse y, aparentemente, confiado frente a cualquier acción policiaca en su contra.

Incluso, siguió manejando su negocio legal hasta el invierno pasado. El 28 de febrero de 2018, dos días después de que los cuerpos de Kuciak y de su prometida fueran encontrados, el Tribunal de Venecia finalmente emitió una orden de arresto contra Vadalà, Palamara y el resto de la red.

Vadalà fue arrestado en Eslovaquia el 13 de marzo de 2018 y luego extraditado a Italia, donde está en prisión a la espera del juicio. Su socio Violi también está en la cárcel, y es quizás lo menos grave para él, un hombre que respondió personalmente por un infiltrado de la policía en la ‘Ndrangheta.

Con reportería adicional de Nathan Jaccard, Pavla Holcova y Eva Kubániová.

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