El Estado Islámico anima a sus “lobos” solitarios en España para que cometan acciones suicidas

Publica un vídeo rotulado en castellano en el que afirma que “deben aspirar a una muerte gloriosa”.

La presión yihadista sobre Occidente va a subir conforme disminuya, si es que se produce una caída de los contagios, de la incidencia e la pandemia de COVID 19, según análisis coincidente de expertos antiterroristas. España está en los objetivos, tanto del Estado Islámico (Isis, Daesh) como de Al Qaeda. En lo que va de año, ya se han producido dos operaciones contra los yihadistas en las que se ha puesto de manifiesto la voluntad de matar en nuestro país. Los terroristas han situado el foco en los agentes de las Fuerzas de Seguridad dada la efectividad demostrada en combatir este tipo de delincuencia, lo que ha evitado que se consumaran atentados ya diseñados.

Prueba del interés que Daesh tiene sobre nuestro país es el vídeo que han publicado esta misma noche, dirigido a los actores, “lobos”, solitarios en el que, con subtítulos en español, les hacen un llamamiento a una “muerte gloriosa”; es decir, acciones suicidas con los elementos que tengan a mano, cuchillos, armas, explosivos, coches, etcétera.

En la grabación, difundida por Adnaj Media-Andaluzía Especial, en forma de cántico de guerra, les recuerdan que no se puede vivir “bajo las humillaciones”. “Juro por Dios que no temo morir, porque es el camino de la yihad; no me canso de amar a la muerte”, dice el mensaje en el que no pueden ocultar su contrariedad por el reciente viaje del Papa Francisco a Irak, país que, según dicen, “estamos reventando”.

Este llamamiento en español a los actores solitarios resulta especialmente preocupante por lo que la presión de las Fuerzas de Seguridad y Servicios de Inteligencia se hace especialmente necesaria.

Hoy mismo, se ha conocido el resultado de una operación de la Guardia Civil para evitar la radicalización yihadista en las cárceles; y el pasado mes de enero, fue la Policía Nacional la que detuvo en Barcelona a tres yihadistas argelinos, dos de los cuales habían llegado en patera a nuestras costas. Uno de ellos, el considerado más peligroso, pertenecía a Jun and Kilafah, la franquicia del Estado Islámico que opera en Argelia.