Cómo Turquía intenta recuperar la influencia del Imperio otomano y las consecuencias para la política internacional II Parte

David Odalric de Caixal i Mata: Historiador Militar, experto en Geoestrategia Internacional y Terrorismo Yihadista. Director del Área de Seguridad y Defensa de INISEG (Instituto Internacional de Estudios en Seguridad Global). Director del Observatorio contra la Amenaza Terrorista y la Radicalización Yihadista (OCATRY). Membership in support of the AUSA (Association of the United States Army) Miembro asesor de la Sección de Derecho Militar y Seguridad del ICAM (Ilustre Colegio de Abogados de Madrid). Membership in support of the Friends of the Israel Defense Forces. Miembro del Consejo Asesor del Likud-Serbia (Israel).  Miembro de Honor de la Academia Europea de las Ciencias, Artes y Humanidades.  Analista del Grupo de Investigación del EU-HYBNET (Red Europea en Amenazas Híbridas)

¿Turquía está tratando de formar su propia alianza militar?

A las Fuerzas Armadas de Turquía siempre los acompaña el mantra de ser el segundo mayor Ejército de la OTAN (con 355.000 soldados). Es también el décimo Ejército del mundo con mayor número de tanques (2.504) y el decimotercero con más aeronaves (335). Sin embargo, en Ankara saben que eso no lo convierte en más poderoso o apto para la guerra moderna. De ahí que en la última década haya emprendido un ingente proceso de actualización para hacerlo más compacto, tecnológico, independiente de sus aliados occidentales y especializado en conflictos híbridos. Todo con el objetivo de que responda a la imagen que busca Turquía: un país con una creciente influencia para marcar el desarrollo de los acontecimientos en la región. En los últimos tres lustros, Ankara ha invertido más de 30.000 millones de dólares en la creación de un complejo militar-industrial, que se mueve por directrices del Gobierno y ya ha desarrollado tanques propios además de corbetas, helicópteros y misiles de diverso alcance. “El mayor cambio cualitativo ha sido que, actualmente, el 70 % de las armas utilizadas se producen aquí”, afirma Ömer Özkizilcik, del think-tank turco SETA, algo que, según este experto en seguridad, hace al Ejército turco “más resistente ante cualquier tipo de embargo exterior”, como las restricciones a la exportación de material militar decretadas por varios países europeos.

Rebeldes sirios leales a Turquía, en la ciudad fronteriza de Ras al Ain (Siria). NAZEER AL-KHATIB AFP

De esta forma, sus Fuerzas Armadas son cada vez menos dependientes de sus aliados occidentales en el ámbito técnico. Lo que también la hace más independiente política y estratégicamente. “Turquía sigue siendo un importante aliado para la OTAN. Contribuye a sus misiones y operaciones y su posición en clave para los intereses geopolíticos de la OTAN en Oriente Medio. Así que no creo que lo que ocurre en Siria vaya a llevar a la expulsión de Turquía”, “Pero es cierto que lo que está ocurriendo tensa la unidad de la Alianza. En los últimos años la relación de la OTAN con Turquía ha sido turbulenta, por no decir algo peor. Preocupan las tendencias iliberales de Turquía y su adquisición de un sistema de defensa ruso”. Si hace unas décadas, el Ejército turco era considerado una mera extensión de los designios de Washington en la región, hoy, tras sucesivas reformas y purgas, está completamente supeditado al poder civil y Ankara no siente necesidad alguna de pedir permiso para intervenir. En los últimos tres años, las tropas turcas “han adquirido gran experiencia de combate en sus operaciones militares contra grupos terroristas en el interior de Turquía y también en Irak y Siria” Sin embargo, en su actual ofensiva en el norte de Siria, las milicias rebeldes sirias en que se apoya han supuesto más un obstáculo que una ventaja. Han sido entrenadas por el Ejército turco y suponen el grueso de la avanzadilla de sus líneas pues Ankara no se puede permitir ante la opinión pública la pérdida de vidas militares turcas (en las anteriores dos intervenciones en Siria, durante 2016 y 2018, murieron 69 y 54 soldados turcos, respectivamente). “Siguiendo el manual estadounidense, Turquía utiliza a una fuerza asociada en lugar de militares profesionales de tierra”. El problema, es que esta fuerza es “poco fiable” por su faccionalismo, escasa jerarquía y ocasional salvajismo. Debemos que señalar que, “esta dependencia de las milicias sirias ha ralentizado un avance que debería haber sido más rápido, permitiendo que la comunidad internacional reaccione más rápidamente, ahora Turquía tiene a dos superpotencias exigiéndole un alto el fuego”. “Después de mucho tiempo seréis convocados; en un futuro lejano marcharéis contra la tierra [de un pueblo] restaurada de la espada, reunida de en medio de muchos pueblos, contra las montañas de Israel, que han estado desoladas por mucho tiempo [un pueblo] liberado de las naciones, y ahora toda la vivienda segura.” Ezequiel 38:8 (La Biblia de Israel) Destacados académicos pidieron la formación de un ejército multinacional siguiendo el modelo de la OTAN que, según sus defensores, sería “uno de los mayores temores de Occidente” Esto puede parecer una conjetura, sin embargo, el Presidente turco Erdogan ha adoptado esto como uno de sus objetivos, al tiempo que amplía la participación militar de Turquía en la región. El diario Yeni Çağ, un periódico nacionalista turco, publicó un artículo el 28 de octubre de 2020, titulado “El Ejército de Turan” En el artículo, el autor, Ahmet GÜRSOY, pidió la formación de una organización “pan-Turkismo” que incluiría un “Ejército Turano” Bajo el título “Los Estados Túrquicos Deben Unirse: El Ejército Turano Es La Esperanza”, el artículo describe una nueva visión militarista del nacionalismo pan-turco que debido a las realidades geográficas nunca podría materializarse como una entidad nacional contigua. “El sueño eterno de los nacionalistas turcos, la gran patria; el sueño turano puede hacerse realidad en la geografía” “Por lo tanto, puede que no seamos capaces de unir a todos los turcos en la geografía bajo una sola bandera como en los tiempos del imperio. Sin embargo, al transformarnos en entidades legales en todos los ámbitos sociales, podemos unir a todos los turcos bajo una sola bandera, al igual que las empresas internacionales están representadas con la misma bandera en todos los rincones de la tierra. La forma más sorprendente y posible de esto es el Ejército Turano.

Fuente: OCATRY (Observatorio contra la Amenaza Terrorista y la Radicalización Yihadista) www.ocatry.org

Con la decisión de Turquía de comprar el sistema antiaéreo ruso S-400, la era de la diplomacia secreta estadounidense parece haber terminado. Washington reaccionó bloqueando la entrega de los F-35 a Turquía, mientras que este último fue un socio en su desarrollo y fabricación. De hecho, Turquía ha adelantado dinero para acceder a la tecnología. Los estadounidenses se oponen vehementemente a la compra por parte de Turquía del sistema S-400, en particular porque creen que se hizo en detrimento de los suyos, los Patriots. Los nuevos líderes militares turcos, elegidos entre aquellos que no han realizado pasantías en Estados Unidos, están votando por esta adquisición porque responde estrictamente a la seguridad de Turquía. Los militares turcos todavía tienen en mente la agresividad de ciertos aliados del “gran amigo” que orquestó el golpe militar, por supuesto, en nombre de la “democracia”. En los últimos años, hemos sido testigos de un evidente enfrentamiento diplomático entre Turquía por un lado y los Estados Unidos y sus aliados por el otro. Recordemos que Turquía ha dado su primer paso, apuntando a Arabia Saudita y publicando los detalles del asesinato de Jamal Kashoggi. Tras la negativa de Estados Unidos a entregar F-35, negativa que esperaba Turquía, este último se desarrolló de manera similar en sus relaciones directas con Estados Unidos. El ministro de Relaciones Exteriores, Mevlüt Çavuşoğlu, anunció que si Estados Unidos rechazaba la venta de F-35, Turquía adquiriría aviones avanzados en otro lugar. Çavuşoğlu nombró estas alternativas: el Su-35 o el Su-57 ruso. Estas transacciones sientan un precedente absoluto porque es la primera vez que Rusia vende sistemas tan avanzados a un ejército extranjero, miembro de la OTAN. ¿Vladimir Putin es lo suficientemente ingenuo como para ofrecer a sus enemigos su tecnología avanzada? Si logra sacar a Turquía de la zona de influencia de EE. UU., Entonces el juego valdrá la pena. Recordemos que la reciente reunión de Putin y Erdogan es la tercera reunión entre los dos presidentes desde principios de 2019, y que el acercamiento ruso-turco comenzó a fines de 2014 y se aceleró con el fallido golpe de Estado desde 2016.

Volvamos al golpe, que tenía como objetivo de eliminar al presidente islamista Erdogan, enemigo de Occidente y de la Cristiandad y fue solo un intento desesperado por eliminar a un adversario de los Estados Unidos. Unas horas antes, Putin informó a Erdogan de lo que estaba sucediendo y le aconsejó que abandonara urgentemente su casa de vacaciones en Marmaris, 30 minutos antes del ataque de los comandos kemalistas, y que subiera a abordar un jet privado. Según los informes, también puso a disposición un satélite de comunicaciones ruso para liderar a las fuerzas leales restantes. Esta ayuda permitió al 1er ejército turco, comandado por el general Ümit Dündar, ubicado alrededor de Estambul, para revertir el destino del golpe a favor de Erdogan. Dündar se hizo cargo del aeropuerto de Atatürk que estaba bajo el control de los líderes golpistas y aseguró el aterrizaje del avión del presidente constitucional. Sin embargo, las cosas no pueden seguir así indefinidamente porque el presidente turco quiere solucionar rápidamente el problema del PKK, considerado terrorista por su país, pero cuya rama siria cuenta con el apoyo de Estados Unidos. Al mismo tiempo, Erdogan quiere transferir a sus servicios secretos, la gestión de todos los terroristas islamistas que luchan en el norte de Siria, reclutado y armado por Turquía a través de Arabia Saudita, para evitar que sean redirigidos por Estados Unidos hacia otra “Primavera Árabe”. El verdadero objetivo de Erdogan es crear su propio bloque militar formado por Turquía, Irán y Qatar, como contrapeso a una «OTAN árabe» buscada por Estados Unidos. Si, apoyado por Putin, gana el partido que lidera contra Estados Unidos y sus aliados árabes,

¿Está Turquía al borde de la expulsión de la OTAN?

Según una encuesta, la mayoría de los alemanes están a favor de excluir a Turquía de la OTAN, una idea apoyada también por muchos políticos. Sin embargo, no es una opción realista. La operación militar turca en el norte de Siria ha afectado aún más las relaciones con la OTAN. Es por eso por lo que las voces que piden la exclusión de Turquía se hacen cada vez más fuertes. Además de los políticos de izquierda, el líder de la facción del Partido Socialdemócrata alemán, Rolf Mützenich, también cuestionó la pertenencia de Turquía a la OTAN. Amplios sectores de la población alemana comparten este enfoque: en una encuesta realizada por el instituto de investigación de opinión, YouGov, a nombre de la Agencia Alemana de Prensa, el 58 por ciento estaba a favor de excluir a Turquía de la OTAN, mientras que sólo el 18 por ciento estaba en contra.

¿De qué se trata la disputa?

Para el gobierno turco, la operación militar en el norte de Siria ya era un gran éxito: la formación de un Estado kurdo se vio así seriamente obstaculizada. Además, la milicia kurda YPG, clasificada como terrorista por Ankara, está siendo expulsada de la frontera sirio-turca en cooperación con la policía militar rusa. Al mismo tiempo, la misión se encuentra en un claro conflicto de intereses con la mayoría de los países de la OTAN: La misión militar ha fortalecido el llamado Estado islámico y ha facilitado la huida de sus combatientes, según las críticas expresadas constantemente por Occidente. El despliegue también ha fortalecido al mayor rival de la OTAN, Rusia. La llamada operación «Fuente de Paz» ayudó a Moscú a consolidar su supremacía en Siria y a establecerla como «Estado vasallo» del Kremlin. Mientras que la mayoría de los países de la OTAN critican fuertemente la operación turca, Ankara considera la operación como una lucha contra el terrorismo. Más allá de acusasiones, el ministro turco de Asuntos Exteriores esperaría un «compromiso de solidaridad» por parte de los miembros de la OTAN.

Fuente: OCATRY (Observatorio contra la Amenaza Terrorista la y Radicalización Yihadista) www.ocatry.org

¿Cuál son los antecedentes?

Las tensiones entre Ankara y la OTAN han aumentado constantemente en los últimos meses. La disputa sobre el sistema de misiles ruso S-400 demostró la poca confianza que existe actualmente entre el gobierno turco y los socios de la OTAN. Turquía decidió no proteger su espacio aéreo con un sistema de defensa antimisiles estadounidense, y por el contrario, compró el sistema de armamento a Rusia. Occidente argumenta problemas de seguridad. Se teme que el Kremlin pueda acceder a información secreta de la OTAN a través de la tecnología de radar del S-400. Los estadounidenses estaban tan molestos por los actos aislados de Ankara, que incluso le dieron un ultimátum y amenazaron con sanciones económicas. El mismo día que comenzó la ofensiva militar turca, el propio presidente estadounidense amenazó a su homólogo Erdogan con destruir la «economía turca«. Los expertos suponen que el presidente ruso está intentando dividir a la OTAN con su política sobre Turquía.

¿Será Turquía pronto excluida de la OTAN?

La exclusión de Turquía es jurídicamente improbable y casi imposible. El tratado de la OTAN no prevé la exclusión de un país de la alianza transatlántica. Sin embargo, un Estado miembro puede declarar su retirada en conformidad con el artículo 13 del Tratado de la OTAN. «Una exclusión conduciría a la aparición de un nuevo e importante riesgo para la seguridad en la frontera oriental de la UE«. Incluso en las últimas reuniones celebradas a finales del año 2020, las señales no fueron de aislamiento. Todo lo contrario, la importancia estratégica de Turquía ha sido constantemente destacada. No es de extrañar, ya que su situación geográfica convierte a Turquía en un país puente entre Oriente y Occidente. Sin Turquía, la OTAN estaría menos capacitada geopolíticamente para actuar, por ejemplo, en lo que respecta a la lucha contra el terrorismo o al control de los movimientos de refugiados. Además, Turquía tiene el segundo mayor ejército de todos los Estados de la OTAN: una exclusión afectaría gravemente sus capacidades militares de defensa como alianza. Aunque, sobre el papel, Turquía es necesaria para los intereses geopolíticos en la región, pero la Turquía islamista de Erdogan, no es más que un socio del que no puedes fiarte, debido a sus ansias expansionistas y su apoyo a los grupos terroristas en la región pero que necesitas para mantener un statu quo ante Rusia.

¿Dejará Turquía a la OTAN por cuenta propia?

Eso también es poco probable. Existe una dependencia mutua entre la alianza y Turquía. La OTAN está abriendo una plataforma de diálogo entre Ankara y los países más poderosos. Además, Turquía está muy aislada en términos de política exterior. Nada lo demuestra mejor que la operación militar en el norte de Siria. Toda la comunidad mundial, incluso los Estados árabes musulmanes, se opusieron a la operación.

Intervención en Libia y Nagorno-Karabaj / Moscú y Ankara: ¿aliados o enemigos?

Rusia y Turquía intervienen en lados contrarios de la guerra civil en Libia, el país con las mayores reservas de petróleo de África. En diciembre pasado, el gobierno turco anunció que incrementaría el apoyo militar al Gobierno del Acuerdo Nacional (GAN) de Libia, que cuenta con el apoyo de Naciones Unidas contra la ofensiva liderada por Khalifa Haftar, comandante militar del expresidente Muamar Gaddafi. Haftar lidera una alianza de milicias, alguna de ellas islamistas radicales, denominada Ejército Nacional Libio. El GAN controla la parte occidental del país gracias al apoyo militar turco y de Qatar, Italia y los Hermanos Musulmanes. Ankara financia mercenarios sirios. El general Haftar es apoyado por los EAU, Egipto, y Jordania. Por su parte, Rusia paga a aproximadamente 1000 mercenarios, según Sylvie Kaufmann, directora de Le Monde. Francia y Turquía se han enfrentado debido al papel ambiguo de París, pero inclinándose en favor en Haftar, tratando de establecer una alianza con Rusia. El gobierno de Emmanuel Macron tiene también disputas con Ankara por el acceso a fuentes de energía en el Mediterráneo oriental. A cambio de su apoyo, Turquía ha obtenido del frágil gobierno libio la creación de una zona marítima exclusiva en el Mediterráneo, con el fin de competir con los proyectos de Grecia y Chipre. Nadie, además, respeta el embargo de armas decretado por Naciones Unidas. En febrero del año pasado, del 2020, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, manifestó su frustración acusando a Egipto, Turquía, Rusia y EAU por romperlo. Un desafío para los intentos rusos de mantener su hegemonía en el antiguo espacio soviético lo representa la política turca en Nagorno-Karabaj, territorio que se disputan Armenia y Azerbaiyán.

Fuente: OCATRY (Observatorio contra la Amenaza Terrorista y la Radicalización Yihadista) www.ocatry.org

Reconocido internacionalmente como parte de Azerbaiyán, tiene una mayoría de población étnicamente armenia. En septiembre pasado, fuerzas de azerbaiyanas intentaron recuperar zonas capturadas por Armenia en los enfrentamientos ocurridos entre 1992 y 1994. Rusia mantiene un delicado y controvertido equilibrio, facilitando armas y mediación, entre las dos partes. Pero Moscú se encontró con que Turquía, que siempre ha apoyado diplomáticamente a Azerbaiyán, ahora le estaría facilitando armas y, según algunas versiones, financiando mercenarios sirios. Las relaciones geopolíticas entre Rusia y Turquía han girado desde el siglo XXI alrededor del control de los Balcanes, el mar Negro, el Cáucaso y la influencia en Medio Oriente. Aunque tienen posiciones diferentes en varios conflictos, comparten una visión estratégica. Tanto Erdogan como Putin consideran que el mundo es multipolar y que sus países merecen, junto con China y otros emergentes, una cuota de poder mayor frente a Estados Unidos y Europa.

Fuente: OCATRY (Observatorio contra la Amenaza Terrorista y la Radicalización Yihadista) www.ocatry.otg

Erdogan y Putin comparten la visión de que el mundo es multipolar. Pinar Tank indica que la nueva alianza entre Moscú y Ankara «no debe ser vista como un reemplazo de la OTAN, sino como una asociación de conveniencia que sirve para proteger los intereses nacionales de las dos partes: el deseo turco de contar con una política exterior más autónoma y el de Rusia de desafiar la relación de Turquía con la OTAN». Pese a las discrepancias regionales, los dos países tienen una estrecha relación económica. Rusia es el tercer socio comercial de Turquía y su principal proveedor de energía, y le construirá una planta nuclear. En enero pasado, los dos países decidieron seguir adelante con el proyecto de un gasoducto de 930 kilómetros que cruza el mar Negro (y evita el paso por Ucrania) para proveer gas a Europa.